TRILOGÍA DEL HORROR III: El bunker

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 TRILOGÍA DEL HORRROR 2: El artista 
 
 

-Correeeeeeeeed!!!! Aaaaaaghh!!!!

-Larry!!!
-Emma, no hay tiempo, vámonos, ya no podemos hacer nada por él.
-Pero, pero…
-¿¡Quieres acabar como él!? ¡¡Pues corre!!
A la par que se sucedía este intercambio de palabras, los 14 científicos echaron a correr de cara a la sala de contención número 3, con la intención de huir del asesino de Larry.
 
Tras más de 10 minutos de carrera constante (y una reducción de sus filas por parte del homicida) los últimos 6 investigadores atravesaron la única zona segura al 100% de toda la base. Una puerta de acero de 35 cm de grosor se encargaba de su protección, en conjunto con varias paredes blindadas con un revestimiento especial. Esa sala había sido creada conjuntamente con el resto del bunker con la función de que, en caso de accidente, los ocupantes del refugio, previa introducción del código de seguridad, se viesen a salvo de todo tipo de peligros. En su interior solo había una nevera (para resistir varios días hasta la llegada de la ayuda), un generador y un ordenador de última generación. Por último, en el momento de cerrado de la puerta se activaba una línea directa on-line con el cuartel general del ISL (Investigaciones Sin Límites).
-Cuartel general del ISL, le atiende Harper Finch, número de registro 834982-T, ¿en que podemos ayudarle?
-Hola, me llamo Miles Lee, y soy el director adjunto del centro investigatorio número XIV-W. Verá, el problema es que…
-Espere un momento mientras compruebo sus datos……
-Oiga, no tengo tiempo, esto es una emergencia…
-Mire, señor Lee, este es mi trabajo, así que si no le importa se calla mientras busco los datos. A ver…. ajá….. bunker a 400 metros de profundidad bajo Garoña, que es una localidad situada en la provincia de Burgos, comunidad autónoma de Castilla y León (España), comarca de las Merindades, partido judicial de Villarcayo, ayuntamiento deValle de Tobalina. ¿Me equivoco?
-No no se equivoca, pero mire, necesitamos hablar con el jefe del proyecto GENOTONOMA, el señor Robert Peck, quién también es el director de este centro…
-Casualmente acaba de pasar por aquí, por favor, espere mientras le busco…
Miles pasó la mirada sobre el la habitación de seguridad mientras sonaba una musiquita alegre en el terminal, para “amenizar” la espera. El aspecto interior de la sala era idéntico al del resto del bunker. Paredes, suelos, techos, puertas, objetos…. todo blanco, cual algodón de médico, sin ningún tipo de adorno decorativo que pudiese distraer a las brillantes mentes allí aisladas para investigar… aunque ahora su refugio se había convertido en su prisión. 
Apoyados en las paredes, sus 5 compañeros vivían el encierro de muchas y diversas formas:
Julio Merriweather, matemático dotado especialmente para el calculo de variables derivadas integradas en la recta real del conjunto numérico decimal no periódico, estaba totalmente hundido en una esquina de la sala. Miles pudo oír como Julio susurraba plegarias a Dios y a la Virgen, creyendo lograr así  la salvación. Como le parecía patético ver a un científico rebajarse al nivel de confiar en algo superior que les sacase de ese embrollo, Miles buscó con la mirada a Alexandra Radley, su esposa, solo para recordar como la habían asesinado durante la carrera al refugio, después de que tropezara en las escaleras y cayera en las garras de su enemigo. 
Lleno de remordimientos, comenzó a observar a Silveria Graña, bióloga genética y gefa del grupo encargado de los análisis del asesino. Estaba repasando en su mini agenda todo lo que sabía de su agresor, a la par que Emma Molanes, la enfermera del lugar, le curaba el gran corte que le recorría el brazo izquierdo. De repente, un sonido de golpes distrajo a Miles de su observación de las dos únicas ocupantes femeninas de la sala.
El causante era Arthur Radley, físico de partículas y experto en campos desconocidos en el exterior como la desmaterialización, que se encontraba en ese instante golpeando con furia ciega la puerta, para eliminar al agresor de su mujer, otra de las 8 bajas en la huida de cara a la sala de contención. “Una lástima, hemos perdido a una gran mujer” pensaba Miles, puesto que Maggy Perez le caía muy bien al director adjunto, y lamentaba su pérdida, mas sabía que si dejaba salir a Arthur morirían todos. Por ello, saltó la vista al siguiente superviviente.
El último superviviente era….. ese bastardo, el causante de todo ese embrollo, el maldito “artista” causante de la muerte de su hija…. un joven de unos 28 años, moreno y bastante atractivo en la primera impresión, pero repulsivo para todos una vez le conocían, dado que era un ególatra, egoísta y un loco…. Sander Nehoc, un franchute con delirios de escultor a quién todos los de la sala deseaban en este momento matar, sobre todo Miles, quien se levanto y comenzó a avanzar cara a él para estrangularlo, puesto que Nehoc fue el causante de…
-Señor, acabo de localizar al director Robert. ¿Desea hablar con el?
-¿Que? A, sí si, ahora mismo. –Miles apartó de su cabeza los pensamientos homicidas de cara al francés y, controlando sus impulsos, volvió a sentarse para ver en el monitor la cara de Robert.-  Señor director, tenemos un gravísimo problema. El sujeto 15G10N36301 (alias Iblis) ha escapado.
Robert, un hombre mayor de aproximadamente 60 años, con ya más pelos blancos que negros sobre su cabeza, era el líder del complejo y jefe de las instalaciones. Las arrugas de su cara se contrajeron en una mueca de dolor cuando escuchó las palabras de Miles. Aún así, mantuvo la compostura el tiempo suficiente como para enfadarse consigo mismo por no estar ahí ahora. Él jamás abandonaba su puesto. La única razón de su ausencia en ese momento era una orden directa del jefe de la ISL.
-¿Como? Por favor señorita Harper, salga de la habitación, he de hablar en privado con el director Miles….. Bueno, no hay duda de que eso es un gravísimo problema. Enviaré personalmente a la patrulla de los chalecos  rojos para que os vayan a rescatar, aunque tardarán aún unas horas en llegar. ¿Estáis a salvo?
-¿Los chalecos rojos? Genial. La unidad especial de guerrilla del ISL será capaz de matar a ese bastardo en cuestión de horas – Arthu Radley no cabía en sí de la emoción a causa de la esperanza de venganza.
-Si, nosotros estamos a salvo, llegamos a la cámara de contención justo en el último momento. Pero….-a Miles no le salían las palabras.
-¿Pero?
-Pero no llegamos todos, señor. De los 70 ocupantes del bunker, solo hemos sobrevivido nosotros 6 – nada más decir esto, Miles pudo comprobar como Robert se ponía pálido de golpe.
-O Dios mío, eso es terrible  -Robert permitió unos segundos para buscar las palabras adecuadas para decir lo que tenía en mente- Mira….se que te será doloroso, pero…. para que los chalecos sepan atacar a eso, necesitaré darles toda la información posible de lo que ahí sucedió. Estoy gravando la conversación. Podrías….. ¿Podrías contarme todo lo que sucedió ahí dentro? Luego les enviaré una copia al avión de transporte en el que están los chalecos. Puede que eso evite muertes entre vuestros salvadores.
Miles tragó saliva. Sabía que eso iba a ser lo más duro que había echo en su vida. Aún así, a sabiendas de que en algunas horas estarían a salvo, y que contarlo le ayudaría a mantener la cabeza alejada de las ganas de asesinar a Nehoc, tomó aire y comenzó a relatar su historia.
-Todo comenzó con el aviso de captura del Androctonus crassicauda. A los incultos de la guerrilla, dígale que era un escorpión gigante. Nos lo encontramos en una casa de varios pisos de un pueblo costero. Fue un desastre. Dado que allí se impartían clases particulares, el arácnido se ocupara de eliminar a todos los alumnos.
-Oh, lo recuerdo. Los cazadores me dijeron que lo peor fue el desván. Encontraron el cadáver de una mujer a medio devorar y el de un jovencito con una escopeta destrozado por toda la planta. Fue horrible. -Robert odiaba hablar de esos temas. Siempre sufría por cada víctima humana, y esa vez no era la excepción.
-Sí señor. Fue un trabajo de titanes, pero lograron atrapar a ese bicho de 8 metros de largo por 3 de alto. La investigación, pese a haber pasado ya 8 meses, sigue en proceso, dado que no entendemos como pudo introducirse allí esa criatura…. ni como se sellaron todas las puertas de la casa, imposibilitando la entrada a la ayuda local… y la salida de los alumnos.
-Ya ya ya, no sigas por favor…Me repugna recordar las fotos del incidente. Sigue con la historia del escape, por favor.
-Bien. Lo introducimos en el núcleo de investigación 4. Entonces comenzamos las pruebas rutinarias. Ningún problema. Seguíamos sin saber el porqué de su tamaño, agresividad y de la forma con la cual llegó a entrar en la casa sin ser visto por nadie. Pero no teníamos problemas. Hasta que llegó ese hijo de puta- Miles hizo una mueca de odio de cara a Sander Nehoc.
-Tganqulízate, todo lo que hice lo hice pog mi agte. Un estúpido científico como tú no tiene ni idea del valog que hubiega tenido…
-¿!¿!¿!¿Tienes idea del valor de las 64 personas que han muerto por tu locura?!?!?!- Arthur Radley golpeó sin dudarlo a Nehoc- ¡¡¡Por tu estupidez no solo han muerto cientos de inocentes en el exterior, sino también montones de grandes hombres entre estas paredes!!!- Nehoc ya estaba en el suelo, mientras que Radley descargaba todo su dolor interno a base de patadas en el pecho del escultor.
-¡¡Deteneos!!-el director Robert no toleraba la violencia-. Arthur, si no te detienes, te aseguro que ordenaré a los chalecos que te maten nada más llegar ahí.
A regañadientes (y tras la intervención de todos los demás ocupantes de la habitación excepto de Silveria Graña, quien consideraba una pérdida de tiempo salvar a alguien incapaz de defenderse por si solo, actitud que mantenía con todo el mundo) Arthur detuvo su ofensiva, para platicar con el director él mismo.
-Señor, este bastardo es el causante de todas estas muertes. En un brote de locura, se introdujo en la cámara del escorpión y lo liberó.
-¿Espere, espere, espere, como hizo para entrar ahí y salir con vida? Debería haber muerto – Robert no lo notó, pero el tono de la voz de su jefe denotaba…. ¿Irritación? ¿Molestia? ¿Contrariedad?
-No lo sabemos, pero de algún modo entró ahí y salió como si tal cosa. No nos quiso decir como logró sobrevivir.
-Con que no, ¿eh? No pasa nada, sigue con la historia, Miles. 
-Si señor – le temblaba el pulso al estar tan cerca de ese escultor y su sonrisa de superioridad permanente -. El sujeto Iblis comenzó a atacar poco a poco a los miembros del bunker. Solo tardó 3 horas en liquidarnos a casi todos. 
-Miles, no miro a Angélica por ninguna parte. ¿Tu hija no habrá…?
Una sola lágrima cruzó el rostro del científico cuando dijo: “Por alguna razón, estaba en la cámara de Iblis. La reconocimos por la marca de nacimiento de su pierna. Fue lo único que quedó…”
-Robert, ya sé que no es tu estilo, pero olvídate de los rollos compasivos de siempre. Si esa niña no sobrevivió fue porque no se lo merecía. Punto. Así que Miles siga contando la historia, o que se calle y la cuente otro – Silveria no se andaba por las ramas, decía lo que pensaba sin importar herir a los demás. Una mirada de Emma fue incapaz de mellar su fortaleza, pero en cambio el grito de dolor de Miles sí. 
-Silve, te lo diré muy claro: por muy lista que seas, algún día serás incapaz de sobrevivir sola. Y ese día…. estaré ahí para soltar tu mano al vacío – Todos estaban sorprendidos por la reacción de Lee, quién siempre era el más calmado. – Director Robert, continuaré explicándome, si no le importa.
Una vez recuperada la calma, Lee concluyó su relato con la persecución por los pasillos hasta el piso -4 (la base se componía de 80 pisos hacia abajo, estando el arácnido encerrado en el más bajo en un primer momento y ahora golpeando furiosamente la puerta del piso -8, dato que conocían puesto que tan alto era su poder que podían oírlo aún con la distancia). Durante el trayecto, la criatura fue menguando sus filas, ya fuera a tenazazos o a aguijonazos. En el piso -4, fue gracias a que Larry, al ver morir a su mujer e hijos, se sacrificó por sus compañeros, dándoles el tiempo necesario para introducir el código de seguridad y huir.
-No te preocupes, me acaba de llegar el informe de permiso para el envío de los chalecos. Llegados a este punto solo os queda esperar – Miles se fijó en que su jefe se estaba tocando el lóbulo izquierdo. Era un tic que tenía siempre que recibía buenas noticias.
-¿Robert, que hacemos con el franchute? ¿Podemos matarlo? – Arthur deseaba su venganza, y la quería ahora.
-No, dejarlo vivo. Quiero que lo escoltéis y lo traigáis con vida hasta aquí una vez todo haya pasado, para interrogarlo personalmente. Por el momento, esperad sentados en alguna parte. En una o dos horas, todo esto habrá terminado.
Todos se sintieron aliviados con ese último comentario. Todos, excepto Julio Merriweather, que como buen matemático calculó el tiempo necesario para su salvación y dijo:
-Esto… señor Robert… ya se que no es de mi incumbencia, pero…. es imposible que los chalecos lleguen en tan poco tiempo, dado que la base más cercana está a 4 horas de vuelo… Para llegar tan rápido deberían venir montados en como mínimo… no se… un misil – Julio lo dijo medio en broma, pero tras ver el cambio del semblante del presidente ató cabos y volvió a rezar, esta vez para que le acogieran en el más allá sin problemas, junto a todos sus compañeros.
-Robert, no hablarás en serio, ¿no? ¡¡TIENE QUE SER UNA BROMA!! – por primera vez, pudieron ver a Silveria al borde de un colapso, a causa de la sorpresa.
El semblante de Robert se contrajo en una mueca de ira para, acto seguido, ser suplantada por una perversa sonrisa.
-Siempre supe que no te debí retirar de ese monasterio, Julio. Rezándole a Dios nunca me habrías dado tanto la vara. Sí, pequeños, así es. En ningún momento envié a los chaleco. Lo único que va de camino hacia donde estáis son dos cabezas nucleares.
-Robert… es una locura… sobre nosotros hay una población….morirán todos… 
-Llamémoslos daños colaterales.
-¡¡Pero matar a cientos de personas no son daños colaterales!! ¡¡Es una salvajada!!
-Además, ¿como lo vais a ocultar? Una explosión nuclear no se puede meter debajo de la alfombra así como así.
-Eso es muy fácil. ¿Alguien recuerda lo que hay en Garoña? Sí, una central nuclear. Si en Chernobyl nos funcionó para encubrir un virus mortal, no se porqué no irá a funcionar aquí con un escorpión gigante – Robert no parecía el mismo de siempre. Tenía el aspecto de quien se encuentra cumpliendo un plan largo tiempo preparado.
-Señor Peck…. ¿Por que?
-Miles, Miles, Miles. Siempre fuiste demasiado blando. Debes saber que para hacer una tortilla siempre hace falta romper algunos huevos. Dime. ¿Por que motivo matarías a tanta gente? ¿Dinero? No, por favor, yo valgo mucho más que eso.
-Entonces, ¿¡Qué?!
-Poder, Lee, poder. Eso que os está eliminando no es nada más que la próxima arma de guerra del planeta, los super-animales. En un futuro cercano, quien los controle dominará el mundo. Creados genéticamente, necesitaba liberarlos en alguna parte para las pruebas de campo. El resto de prototipos fueron asesinados en sus respectivos campos de pruevas, pero en cambio Iblis mató a todos los integrantes de su zona de batalla, incluido el chaval de la escopeta. Creí que lo mataría, pero no, su exoesqueleto resistió los perdigonazos y sobrevivió.
-¿Y como hiciste para encerrarle? El informe decía…
-Mierda, Miles, el informe decía mierda. La realidad es que estaba usando otro de mis nuevos inventos. Con él, cerrar todas las puertas y ventanas fue pan comido. Yo diría que fue casi tan fácil como convencer a ese estúpido francés para que liberara a mi pequeña. Jajajajaja – la realidad era dura, pero la sonrisa de superioridad de Robert era igual que la del jugador de póker que tiene escalera real, la de quien sabe que es imposible que pierda.
-¡¡Teníamos un tgato, bastagdo!! Yo libegaba a tu cgiatuga y tu me conseguías a la ninha de Miles para mi obra magna.
-¿¡QUÉ!?
-Si, el francesito quería a tu hija para estatuizarla. Ya sabes, todas sus obras las realiza asesinando gente y cubriéndola de cera, hielo o cemento. Vaya, viendo tu cara parece que no tenías ni idea de que nuestro “huésped en busca de una máquina capaz de multiplicarle para hacer estatuas en menor tiempo”  era en realidad un topo bajo mis órdenes. Ni se imaginó que a cambio firmaría su sentencia de muerte – Peck se tomó su tiempo, estaba disfrutando con el sufrimiento de los científicos – Lo único que no se es…. ¿como lograste sobrevivir a Iblis? Te debería haber matado nada más abrir la puerta. 
-Eso fue muy fácil. La ninha me acompanhó y la cgiatugha la atacó a ella en lugag de a mí. Convencegla fue muy sencillo, solo le dije si quegía visitar a su padg…
Puñetazo en la cara de Miles a Henoc. Aunque antes se salvara por la intervención de Robert, ahora que sabía que iban a morir, no le importaba lo que pasase, solo deseaba matar al asesino directo de su hija. Le siguió golpeando hasta dejarle inconsciente.Pero, contra todo pronóstico, cuando le iba a dar el golpe de gracia, fue Silveria la que los separó. 
-Miles, se que le quieres matar, pero no tenemos tiempo. Ese bicho está en el piso -7. Eso nos da una posibilidad. Faltan unas dos horas para la caída de los misiles. Si logramos llegar al primer piso y escapar en coche de aquí, quizá no nos maten las cargas nucleares. Pero para ello debemos mantenerle con vida. Más tarde o más temprano…. necesitaremos carnaza – lo sabían. Silveria solo miraba por su beneficio. Pero era su única esperanza. Debían huir ahora.
-¿Creéis que podéis huir? Adelante, no os lo impediré. Solo os digo que no seréis capaces –a  medida que quitaban códigos de seguridad de la puerta, comenzaban a escuchar un ruido sordo muchos metros hacia abajo -. Pero no os preocupéis, si morís publicaré vuestra historia como un bello libro. Lo llamaré…. ¡¡El bunker!! Jajajajaja – simultáneamente a la risotada final, cruzaron el umbral que les había servido durante las últimas horas como escudo ante el escorpión. Luego, cerraron la puerta y echaron a correr.
Faltan 84 minutos para el impacto de los misiles.
Durante el piso -4, lo único que vieron fue sangre por todas partes. Los cuerpos de los que antaño fueron sus amigos cubrían todo el suelo y paredes. Donde antes solo había blanco, ahora  se encontraban los intestinos de los investigadores.
Corrían como locos. Era prioritario llegar arriba antes que Iblis descubriese su presencia y los fuera a buscar. El único que no avanzaba por su cuenta era Sander Nehoc, quien a causa de la paliza propiciada por Miles todavía no había recuperado el conocimiento. Lo llevaban entre Julio y Arthur, con la esperanza de que el esfuerzo del momento les salvara la vida más adelante. 
Faltan 67 minutos para el impacto de los misiles.
El rótulo luminoso de piso -3 y las luces de emergencia del suelo (las cuales formaban un ligero camino luminoso por el embaldosado) era lo único que veían. Bueno, eso y el líquido azulado fluorescente (el cual tenía un ligero brillo en la oscuridad) que la criatura rezumaba. De algún modo, Iblis acababa de cortar la luz en todo el complejo. Por un lado era mejor, dado que así no tenían que seguir contemplando la matanza. Por otro, peor, puesto que tampoco eran capaces de mirar más allá de sus narices, así que el riesgo de un ataque era cada vez mayor.
Faltan 63 minutos para el impacto de los misiles.
-¡Cógedlo! ¡Si escapa y nos ataca ese escorpión no tendremos ningún tipo de señuelo con el que distraerlo! – Silveria estaba gritando como una loca, y el causante, como no, era Nehoc. Se había despertado de su letargo y, tras golpear en la cabeza a sus portadores, había echado a correr entre la oscuridad hacia los pisos inferiores del complejo.
-Silve, ha escapado, olvídale, será más útil corriendo por ahí como un loco que como un peso muerto. Sigamos, el ascensor al piso dos está cerca… y  junto al ascensor están las escaleras. Dios, como no nos apuremos nos matará por culpa del corte de luz.
Faltan 52 minutos para el impacto de los misiles.
-AAAAAAAAAA!!!!!!!!!!
El eco de un chillido de terror ascendió por las escaleras de emergencias desde la gargante de Nehoc en el piso -4 hasta las escaleras de entrada al piso -2. Finalmente, el contrato firmado por el artista con el directivo se cumplió.
Faltan 34 minutos para el impacto de los misiles.
Justo al llegar a la mitad del piso -2, comenzaron a oír el ruido de 8 patas que durante las últimas horas había sido su peor pesadilla.
-¡¡Mierda, mierda, mierda, corred!! – Silveria tenía razón en algo: era capaz de cualquier cosa por salvar su vida. Y para ello, aprovechando la oscuridad, empujó a la persona que tenía inmediatamente delante al suelo, para ganar tiempo. Emma Molanes no sintió nada. Tan rápida fue la velocidad del aguijonazo en la cabeza, que su cerebro se apagó instantáneamente.
Faltan 28 minutos para el impacto de los misiles.
Una vez se encuentran cerca de la puerta al piso -1, Arthur, quien clama venganza, toma una decisión rápida:
-Seguid corriendo, os daré algo de tiempo, matar a ese cabrón de Robert.
-Ey, Arthur, que vas a hacer, Arthur, para, Arthur, no, no ¡Arthur! –Julio se desespera cuando ve a su compañero introducirse en el ascensor principal y atrae a Iblis a que se introduzca en el pequeño habitáculo con él. Miles, que había captado la idea, bloquea por fuera los controladores del panel del ascensor y se agacha en el momento en que las cuerdas se destensan, provocando un descenso rápido de 78 pisos a los ocupantes del elevador.
Faltan 16 minutos para el impacto de los misiles.
A falta de un cuarto de hora para el holocausto nuclear, solo 10 metros de tierra en vertical separan a los tres últimos científicos de la libertad: Miles Lee, Silveria Graña y Julio Merriweather. ¿El problema? La ausencia de corriente representa la ausencia de ascensor. Ya no quedan escaleras. Su única escapatoria es escalar por los cables del ascensor, los cuales quedaron inertes tras el impacto del aparato contra el piso -80.
Faltan 12 minutos para el impacto de los misiles.
A falta de 7 metros, comienzan a escuchar un ruido te pinchazos en la pared.
Faltan 10 minutos para el impacto de los misiles.
5 metros y ya son capaces de ver de vuelta a Iblis, quien misteriosamente fue capaz de sobrevivir al impacto.
Faltan 8 minutos 30 segundos para el impacto de los misiles.
2 metros hacia arriba de la salida y 10 hacia abajo de la criatura. Desde donde está, Silveria ya es capaz de ver la luz solar a través de la puerta. Loca de miedo, trata de tirar a quien está justo debajo suya (Miles) para así ganar tiempo y escapar. Pero Miles no es Emma, y se defiende de los envites de la bióloga mientras Julio sigue subiendo, dado que siempre fue un gran atleta y por ello está a tan solo 1 metro de la salida.
Faltan 6 minutos 48 segundos para el impacto de los misiles.
Julio logra abrir la puerta y ver el aire libre. En el cielo ya es capaz de distinguir dos pequeños puntos luminosos que se dirigen a toda velocidad a su posición. La gente que está a su alrededor, en cambio no se da cuenta de nada. Para ellos, Julio no es más que un trabajador más del matadero de la ciudad, el cual está asentado a muy poca distancia de la central nuclear. 
Vuelve un par de puertas atrás y mira como termina el combate entre Silveria y Miles. 
Faltan 7 minutos 59 segundos.
Silveria ve que Julio ya cruzó la puerta al vestíbulo de la fábrica de carne bajo la que está colocado el bunker. Por ello, emplea todas sus fuerzas en tirar a Miles abajo, para así poder escapar con vida.
-¡LO SIENTO MILES, PERO SOLO SOBREVIVEN LOS MÁS FUERTES! ¡DALE SALUDOS A EMMA DE MI PARTE EN EL INTERIOR DE ESE BICHO! 
-Silve, déjate de idioteces y sube, que está a 3 metros y como no apures nos matará a ambos.
-No pequeño, solo te matará a tí. Lo sé. Yo le creé para Robert a cambio de dinero, muchísimo dinero, y sé que solo come de uno en uno. Por ello, me salvaré. Chaito. 
Y con un rápido movimiento, Silveria corta las cuerdas a las que está agarrándose Miles, provocando así su caída hacia la boca de la criatura.
Faltan 5 minutos 58 segundos para la caída de los misiles.
Julio no se puede creer lo que mira. El asesinato de Miles a sangre fría por parte de Silveria….no tiene razón de ser. 
-¡¡JULIO!! ¡¡LO TENGO A TAN SOLO UN METRO, AYÚDAME A SUBIR!!
Julio no se lo cree. La poderosa y arrogante Silveria es incapaz de salvarse por que al cortar el cable para tirar a Miles su propio cable se vio modificado, perdiendo altura. 
-¡¡¡¡JULIO!!!!! ¿¿¡¿¡¿A QUE SE SUPONE QUE ESPERAS?!?!?! TIRA DE LA CUERDA Y SÚBEME
-No Silveria, has causado demasiados males, no te mereces vivir. Matar es pecado. Y tú ya has pecado en demasiadas ocasiones. Si te salvase, Dios me castigaría ahora y para toda la eternidad. Adiós y hasta nunca.
Con estas palabras, Julio cierra la compuerta de seguridad, dejando a la bióloga encerrada en un túnel vertical de más de 2 km de caída encerrada con una criatura monstruosa. Antes de recoger los inventos de locomoción necesarios para salvar al máximo de población posible, oye el último grito desgarrador de Silveria siendo perforada por su criatura.
Faltan ¿¿¿??? minutos para el impacto de los misiles.
-Lo loghé. Pegdí una piegna pog en camino, pegho he llegado al extegiog. Ahoga soy libhe. 
-¡¡¡AAAAAAAAAAAAA!!!
-¿Un ghito de mugeg? Ojalá sea la pégfida esa que me quiso usag como cagnada. Ese directog loco me enseñó otga salida. Jajajaja.
Tras recorrer el túnel secreto del presidente, Nehoc logró llegar a la superficie. Pero allí no había nada ni nadie. Todo el mundo había desaparecido. Lo único que miraba era dos puntos rojos del tamaño de un coche cada uno que se acercaban a toda velocidad hacia él. Lo único que pensó antes de morir fue que quizá una estatua de cenizas humanas fuese la más bella obra que jamás habría imaginado crear.










Y con esta termina la TRILOGÍA DEL HORROR. Espero que la hayáis disfrutado tanto leyéndola como yo escribiéndola. 

 
No olvideis decir que os ha parecido la entrada 😉 
 
@Wozie: el texto dos tenía referencias del juego Bioshock. Sander Cohen = Sander Nehoc, el estilo de narrativa = las gravadoras de los de Rapture…