Tippi, la niña de la selva

Hoy quiero hacer algo diferente. Primero os voy a contar una historia real. Después, pondré los argumentos de los padres a favor de lo sucedido. Luego, daré yo mi opinión a cerca de los hechos y por último me despediré de vosotros durante a saber cuanto tiempo (todos conoceis a telefónica cuando se trata de instalar un ADSL) dejándoos los comentarios para que déis vuestra opinión sobre esto. ¿Bien? Pues allá vamos. Es la hora de conocer la historia de Tippi Dregré, una niña cuyo patio de recreo era África y sus amigos animales capaces de aterrorizar al más valiente.

Ni el cocodrilo está muerto ni esta es la foto más estremecedora de todas.

La pequeña Tippi nació en 1990 en Nabimia, lugar donde sus padres estaban trabajando realizando unos documentales. Fue allí donde pasó los primeros 10 años de su vida, rodeada por depredadores inmensos (la entrada estará llena de fotos de estas criaturitas), aprendiendo toda clase de tradiciones, dialectos y secretos de toda clase de tribus africanas y posando ante la cámara de sus padres.

Ese tiempo fue suficiente para que ella se acostumbrara a lugares llenos de libertad y tranquilidad (lo cual le trajo problemas cuando volvieron a Francia) y para que los padres consiguiesen material para un par de series y de libros sobre las aventuritas de su hija.

"¡Mira mamá, sin manos!"

En palabras de la madre: "Fue mágico vivir en libertad la naturaleza, junto a Tippi. Ella nació y se crió hasta los diez años en plena naturaleza, con la compañía de todo tipo de animales, la mayor parte de su tiempo. Mi hija posee un vínculo de especial armonía y sabe conectar con la mentalidad de estos animales. Consideraba que éstos eran sus amigos y nunca les tuvo miedo, simplemente los miraba a los ojos y hablaba con ellos. Siempre pensé que ofrecer todo esto a mi hija era lo mejor que podía hacer, darle una experiencia inolvidable en comparación a la infancia que viven la mayoría de los niños, en las ciudades. Mi decisión de criarla en el desierto africano fue una de las mejores decisiones que he tomado y no me arrepiento de ello."

Bien, cada uno tiene su propia opinión y todas son respetables mientras no se les cause mal a los demás. Oh, wait, esperen, que ahora viene mi contrargumento:

¿¡¿Me estás diciendo que soltar a tu hija de 3 años entre un montón de leopardos es la mejor experiencia que le podías ofrecer?!? A ver, una cosa es que me digas alguien que asume los riesgos, pero ¿Quien en su sano juicio pone tan en peligro la vida de su hija? Tú puedes decir que eran sus amigos, pero siguen siendo animales, y jugando le pueden hacer muchísimo daño.

Yo, como todo poseedor de un gato sabe, cuando juego con mi mascota puedo salir arañado como parte del juego, pues se deja llevar. Bien. Amplíalo al tamaño de ese bicho. ¿Te crees tú que ese leopardo no puede darle con la pata y romperle un hueso? O peor todavía, que otro animal de la manada decida que se quedó con hambre y que Tippi tiene una pinta suculenta.

Bonita imagen la de arriba, ¿No? Pues ahora es su padre nos cuenta una anécdota del suricatito: "Tippi fue herida varias veces. Un grupo de suricatos casi le arranca la nariz y, en 1994, cuando estaba en un pozo de agua con un mono llamado Cindy, éste le atacó arrancándole bastante pelo hasta que conseguimos que la soltara. Fue muy doloroso para ella"

Fue muy doloroso para ella. Esa frase se podría aplicar a muchas cosas: ese ataque, el arrebatarle África cuando tenía 10 años tras una década viviendo allí, la separación de sus padres justo cuando volvieron a Francia, separarla de los animales que tanto amaba y meterla en colegios donde no era capaz de relacionarse correctametne… Además de tenerla todo el día siendo enfocada con la cámara, pues como dijo ella recientemente, "No, mamá, no es verdad que me encantó. Fue genial vivir junto los elefantes y los leones, pero habría sido mejor si no hubiera estado tanto tiempo delante de una cámara. Fue duro, difícil, hacía calor y yo no era del todo feliz. Al final, estaba totalmente agotada."

La madre de Tippi tenía razón en que todo padre debe aprovechar al máximo las oportunidades para hacer felices a sus hijos, pero uno siempre debe tener los pies en la tierra y saber donde está el límite. ¿Acaso que una niña esté abrazada a una serpiente es instructivo? ¿Correr entre guepardos es bueno para su salud? ¿Irse de caza con aborígenes (que recordemos, no sería el primero en morir cazando) una actividad apropiada para una cría? Eso sí, tranquilos todos. Pese a todo ello, Tippi creció sana, superó sus problemas y hoy en día es reportera del National geographic por todo el mundo. 

En mi opinión, uno puede llevarse a su hija con él a África de forma que aprenda a vivir con animales y tenga una infancia diferente sin necesidad de poner en peligro su vida una y otra y otra y otra vez de forma innecesaria además de que evitas que quede marcada para siempre (problemas al verse privada de las llanuras y los animales). ¿Qué opináis vosotros? ¿Es eso apropiado para una jovencita o es algo que debe decidir uno cuando tenga la edad suficiente para soportar los riesgos?

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