La fórmula de la felicidad

No existe nadie en todo el planeta que sea capaz de estar siempre feliz. La vida es muy puta y, queramos o no, a todos nos termina tocando pasar por malos momentos. Pueden ser mejores o peores, pero por si solos son capaces de amargarnos el día más brillante.
Aún así, es nuestro deber afrontar estos inconvenientes con todo nuestro empeño. Además, pese a ser solo un islote en un océano de problemas, uno debe saber encontrar el instante perfecto, un simple  segundo de calma, incluso en el día más oscuro.
Leer bajo la sombra de un árbol un día primaveral.
Escuchar una canción relajante mientras se oye la lluvia contra el cristal y nos tomamos algo calentito.
Abrazar a un ser querido.
Todos esos pequeños detalles que, cuando los recordamos, podemos asegurar que fueron momentos felices. Todos poseemos nuestra "fórmula de la felicidad" en forma de momentos de calma repetibles. En mi caso, uno de los que más veces he utilizado ha sido el sentarme en la terraza y dejar pasar las horas sin hacer nada, simplemente existiendo y viendo como la naturaleza me rodea.
Tumbarme en mi sofá con la luz apagada y dejar que suene algún que otro temazo de Queen.
Otras veces no soy tan espiritualista y me dedico a la búsqueda de placeres físicos. No penséis mal; hablo simplemente de tomarme una buena taza de leche caliente con miel, mientras la lluvia aporrea mis ventanas y suena "The fragance of dark coffie".
Caminar bajo la lluvia durante el anochecer con "The steel samurai" en los oídos. [Sí, soy un apasionado de los temas del Phoenix en versión Jazz]
Aún así, sé que no todo el mundo tiene los mismos vicios. Por ejemplo, apuesto mi brazo derecho a que cierta jovencita sería la más feliz del mundo si se pudiese estar de nuevo junto a su novio mientras suena desde alguna parte esta cancioncita de Bon Jovi.
O que esa misma joven estaría en la gloria si ahora mismo se sentase en su terraza con un capuccino calentito mirando las estrellas con su manta favorita sobre los hombros.
Como dijo Frank Scorpio en Los Simpson, son las pequeñas cosas las que hacen nuestra vida algo que merezca la pena vivir. Por ello, nos os obcequéis en ser millonarios, vivir del cuento o para siempre; solo debéis buscar ese momento especial, esos 10, 15 o 20 minutos en los que simplemente dejáis de lado los problemas y os concentráis en… vivir felizmente.