Las crónicas de Bartolo (II)

Cap 1 

-Anchonito, ven aquí.

-¡Que me llamo Jose, abuelo!

-¡No me llames abuelo, que me hace sentir mayor! Llámame tito Bartolo o Bartolo a secas.

-Abu… ¿Te has tomado la medicación de hoy?

-Malditos videojuegos… en mi época no tratábamos así a nuestros mayores…

-Bueno, ¿qué querías?

-Te voy a ayudar a conquistar a esa chica que tanto te gusta.

-Ah, ya no me gusta.

-Será posible, ¿y eso?

-Hace cuatro meses de aquello, es normal que expanda mis horizontes.

-Cagüen… ahora que ya tenía lista la historia…

-Una lástima, bueno, me voy que he quedado con Alex para ir al Korova a tomarnos unos moloco-plus, que la abu me ha dado bastante dengo y quiero gastarlo…

-¿Qué mierda de jerga juvenil te gastas ahora? Da igual. Tú te sientas y escuchas, que con 6 años…

-Acabo de cumplir los 9…

-Tienes que hacer lo que digan tus mayores.





Todo comenzó hace ya… ¿cuantos meses han pasado? Es igual. Yo era un zagal como tú, un vivalavida (no confundir con la de Coldplay) de esos que iban a clase cuando le apetecía. Se acercaba la época del Monzón de primavera, y para celebrar que los tomates cuadrados saldrían por todos lados íbamos a hacer una obra de teatro.

-Bueno niños, decidme, ¿qué os gustaría representar?

-¡Yo quiero representar la caída del imperio romano ante las fuerzas babiloniomasónicas!

-¡Yo una huída de una carcel dominada por un robot asesino con una pistola perforadora del espacio tiempo! 

-¡Yo un asalto a un prostíbulo!

-Niños niños, tranquilos. Por orden. A ver, Bartolito, dinos. ¿Qué querrías representar tú?

-Pues yo…

Lo admito. No sabía qué decirle. Estuviera leyendo hasta ese mometo una página de viñetas por er internec y no sabái de qué hablaban, así que me la jugué.

-Opino que la macroeconomía necesita un impulso.

-Uhg… bueno, ¿y cómo hacemos una obra de teatro a partir de eso?

-¿Qué? Ah, sí, esto… podríamos… hacer… erm…

Me sentía cogido por los huevos. Desesperado, busqué en mi pupitre y lo encontré. ¡Un tomo de manga! Cuaderno muerto, se llamaba.

-Podríamos representar la historia de un joven que consigue un cuaderno mágico que…

-¿Convierte sus desesos en realidad? ¿Y que lo usa para hacer felices a todos sus amigos empleando la caridad cristiana? ¡Me encanta, me encanta, me encanta! ¡Sigue!

No sabía que mi profesora se había leído la versión alternativa de la obra. Aún así, intenté sacarla de su error.

-Bueno, no es exactamente así, verás… el cuaderno se lo da un Shinigami…

-¿Qué?

-Un Dios de la Muerte.

-Ah, que se lo da un ángel caído intentando tentarlo pero lo usa para el bien en contra de la tentación.

-Esto… sí, algo del bien dice… bueno, entonces Light…

-¿Luz? ¿El protagonista se llama Luz? Perfecto, perfecto, así todo será mejor, la luz representa la esperanza… ¿algo que quieras añadir?

-Bueeeeeeno, hay otros shinigamis…

-Pero están a las órdenes de Dios, ¿no?

-Sep, tener tienen un Rey y unas reglas…

-Precioso, precioso. Me encanta. Bartolo, serás el director. Quiero que hagas la mejo obra de la historia.

 




-…y así fue como representamos Hamlet.

 

-¿Hamlet?

-Sí.

-Erm…   

-¿Pasa algo?

-No, nada. ¿Puedo irme ya?

-¿Tu abuela te ha dado permiso?

-No.

-Entonces largo, no quiero aturarla después.