Y el premio a la mejor comida rápida es para…

Son muchos los inventos que nos han traido los árabes: La numeración arábiga, el ajedrez, las alfombras… pero todo eso se queda pequeño comparado con el tema de esta entrada:

El kebab

 

Atrás han quedado esos tiempos en los que la gente comía una hamburguesa en Mc Donalds, o una pizza en Telepizza… este mercado occidental está sufriendo una derrota bastante épica a manos de la comida rápida oriental conocida como kebab.

¡Oh, kebab, kebab! No encuentro palabras para definir el poder de tu sabor. Esa explosión de sensaciones que pasan por mi cabeza al retirar parte del papel de plástico, y divisar tu pequeña y apetitosa cabeza. Esa creciente ilusión de sentir que empiezo a no tener hambre, y saber que todavía me queda mucho de ti para degustar…

Para mi, cualquier otro tipo de comida rápida está muerta y enterrada. Un kebap satisface (no como una hamburguesa, que te quedas igual), y vale, como muchísimo, cinco euros (no como las pizzas, que te puedes desangrar para comprar una).

Al igual que cualquier comida rápida, no es excesivamente sano… pero, personalmente, me reporta más confianza que esas hamburguesas de medio centímetro de grosor que parecen cartón, o esas masas de pizza que parecen más un chicle que una masa…

Y sobre todo, el sabor. Yo no se que tienen los kebabs, no sé que salsa le pondrán, para que tenga ese sabor picantón que me vuelve loco. No soy demasiado amigo del picante, pero un kebab sin picante es como ver una película sin sonido… es un placer capado.

Invito a todas aquellas personas que, por prejuicios, no lo hayan probado, que se acerquen a su "kebabería" más cercana (eso sí, buscar algo un poco decente, hay cada antro…) y que le de una alegría a su paladar. No os creais los mitos de que te empieza a doler la barriga, vomitas, y blablabla. Eso nunca me ha pasado. Lo que sí que he visto son pelos en hamburguesas de Mc Donalds… pero nunca, jamás de los jamases, me ha sentado mal un kebab.