Aventuras en el autobús (o Busaventuras :D)

Hola, soy una persona, y soy pobre. Y me gustaría comenzar describiendola vida del pobre con el hecho que más se le asocia. No, no es el tetabrik de sangría, ni el agacharse a recoger una moneda de dos céntimos; algo muchomas sencillo: El transporte público, tu amigo el autobus.

 

 

En mis grandes aventuras mañaneras,yo cojo el autobus número 6. Lo típico: llego a la paradacon los ojos cerrados, encharcados de pestañas y deseando despilar (quitar las pilas, se entiende) al despertador al llegar a casa. Por ahora, comocualquier persona que se precie.

Y a esperar en la parada.Pasa el autobus 1, el autobus 2, el autobus 3… y piensas:"Hombre, por pura lógica matemática, en breve llegará el 6". Pasa el 4,pasa el 5… y pasa el 81. Y no pasa una vez, no, el 81 hace honor a sunombre; pasa una y otra vez, de manera burlesca.

Después deunos muchos 81, 35, 26, y hasta el Pi, pasa tu autobus. Una caja dezapatos trepitante, que comparada con los otros autobuses parece de Micromachines. Lo paras. El autobus se para a 5 metros de ti. Yse empiezan a abrir las puertas. Digo que empiezan porque es un procesolargo, de 10 a 15 segundos, donde primero se abre una puerta y luego laotra, mientras se oyen crujidos y empieza a salir humo a los lados…vamos, como la puerta de Noche de Estrellas

 

– "¡Presentado por Bertín Osborne!"

 

Bueno, subes, yticas. Bueno, técnicamente ticas, porque esa máquina la ha tomadocontigo, sabes que se te ha tragado más de 5 bonobuses… y ¡nadie ha hechonada para impedirlo! Para más inri, el autobusero (que suele ser un hombrecuya potencia corporal le hace parecer que el autobus y él son un solocuerpo) te mira con cierto desprecio.

Tras superar la odisea del bonobús, te aventuras en el interior del autobus, donde elimpacto es brutal. El autobusero es un sádico, no me cabe duda: Si llegotiritando de afuera, con el moquillo colgando, el tío me pone el aireacondicionado. En cambio, si estoy sudando por todos los poros de micuerpo el amable hombre cerrará las ventanas. Por no hablar del olor. Allí dentro todo tiene una nueva dimensión, ese aire rancio será tu nuevo aire, o te adaptas o mueres…

Aunque hay que admitir que no todo es malo: Lobueno de esos autobuses, es que al principio siempre hay sitios parauna sola persona. Eso sí, osa tocar el cristal, y cojerás la sífilis, laneumonía asiática y hasta la lepra; lo bueno es que cura del catarrocomún. Así que te quedas quietecito en tu sitio; aunque claro, tu asientono lo permite; resbala como un condenado, y en poco tiempo te ves en elsuelo.

Durante el trayecto… bueno,intentas sobrevivir pensando que pronto llegarás al trabajo… y teentristeces. Claro que, el autobusero tampoco se da mucha prisa, ¿eh? Meparece que en la Escuela Superior de Autobuseros no le han enseñado que cuando el semáforo está en ámbar estápermitido cruzar… aunque hay que admitir que suplen la velocidad porla capacidad de girar. Increíble; consiguen que toda la gente delautobus haga la ola.

 

No tiene mucho que ver, es para animar el texto

Pero al final llega el estelar momento en el que unamujer mayor, decrépita, que va con muletas, y que parece medio ciega sete pone delante… como intentando decirte algo. Y yo pienso "Pero señora, el autobús está lleno de asientos libres; ¿por qué quiere quitarme mi asiento solitario con sus cristales cura-catarros? Además, ¡Usted tiene esos asientos verdes tan chulos reservados para inválidos!… Ah, pues no, están ocupados por dos alemanas de muy bien ver, a esas nadie les rechista…"

Así que nada, me resigno, y me voy a ocupar asiento con otro señor. Es curioso, pero nunca encuentro sitio al lado de una chica sugerente… Al sentarme a su lado, descubro una terrible verdad: He hallado el epicentro del olor.

Y aquí acaba la historia; bajo en mi parada, voy corriendo a mi destino, y al llegar el profesor me pregunta porque llegocon 3 minutos de retraso… ¡y se me queja! Como se nota que ese tío noes pobre… y sabe que se puede cruzar en ambar.

 


Este texto lo escribí hace un porronazo de años, a saber por qué. Lo he rescatado, lo he adaptado un poco (la de faltas ortográficas que tenía, mon Dieu), y lo pongo aquí porque me recuerda a Yarea joven 😀

Saludos parciales.