Nethack – o «¡Mamá, un maldito G me ha destrozado la armadura!»

Dedicaré mi primera entrada al clásico de los clásicos: NETHACK:

La primera vez que leí sobre este juego pensé que sólo un colgado -mu pero que mu colgado- del rol podría disfrutarlo. La premisa es desalentadora: desarrollado en 1985, innovó en el panorama del "rol de ordenador" por aportar una interfaz gráfica en un género que se nutría exclusivamente de la narrativa -vamos, que todo el rol computerizado de antaño se manejaba como una aventura conversacional: tanto descripciones de lugares como comandos; los bellos paisajes y las elfas/os buenorras/os te los tenías que imaginar por tu cuenta, lo que, sin ofender a tan ilustre modo de juego, resultaba cansino-. De hecho, nethack no fue estrictamente el primero; se trata de una mejora de un juego llamado "Hack" que a su vez proviene de otro conocido como "Rogue",que ya inició lo que nethack expandiría hasta límites insospechados. Pero vamos al lío: la interfaz gráfica del juego, tan "innovadora", se trata de una representación a base de carácteres – números, símbolos, letras, etc. – que simulan el contenido general del juego; así, tu flamante mago de nivel 10, equipado con un gorro de carisma+6 tiene este enternecedor aspecto:

@

¡Hola!, ¡soy un elfo mago con una pierna rota!

…y así con todo lo demás. Las paredes de la mazmorra son "|" y una enorme cucaracha endemoniada una "X", y una baldosa del suelo un triste "·". ¿Asusta? En su día, a mí sí. Pero al final le di una oportunidad, sobre todo después de ver la ingente comunidad que arrastra a sus espaldas desde hace 23 años. Los primeros compases son una mezcla de curiosidad y frustración, y si se tiene la suficiente paciencia como para aprender a manejarlo…bueno. Ya no volverás a ver un rpg/rol/aventura con tintes de rol de la misma manera.

 

Aunque no lo parezca, en esta imagen puede verse a un aventurero a punto de consultar a un oráculo

 

 

Pero…¿qué tiene este juego que lo hace tan especial, aparte de un "aspecto gráfico" extraño? La ventaja del rol orientado al texto es la imaginación, así como la flexibilidad en los comandos; falla, sin embargo, en lo engorroso del método. Nethack -y con él, todos los juegos del género que engendró, los conocidos como "Roguelikes" ("como Rogue", es decir, como ese primer juego del que nethack es sucesor directo)- mantiene la imaginación, la flexibilidad y aporta un método mucho más accesible -aunque en la actualidad parezca todo lo contrario.

La cantidad de acciones que se pueden llevar a cabo en una partida de nethack roza el absurdo: desde la más simple, como atacar, hasta la más cachonda, como limpiarse la cara. Son pocas las teclas que no sirven para algo, e incluso a veces hay que combinarlas para llevar a cabo acciones más rebuscadas. Esto, unido a la variedad de situaciones en las que puedes acabar envuelto, hacen que cada partida sea única.

Por si no fuera suficiente, cada nueva partida genera una mazmorra diferente -sí, exactamente esa misma cosa que diablo hizo unos cuantos años más tarde-, lo que nos lleva a uno de los puntos negros de este vetusto clásico: cada partida es "única en su especie" hasta sus últimas consecuencias; si mueres, se acabó. No puedes salvar partida o guardar al personaje -bueno, puedes salvar la partida, pero al hacerlo, el juego se cierra-; la vida del aventurero es mu perra. Y creedme, en Nethack hay muchas más formas de morir que de seguir con vida…aunque, eso también tiene su gracia. Al principio, uno suele morirse de hambre ("¿ah, pero que hay que comer?" Shocked) o masacrado por un ojo volador paralizante, pero cuando se tiene algo de práctica, algunas muertes son tronchantes. Una vez, caminaba orgulloso con un paladín de nivel tropocientos por el piso 15º de la mazmorra de marras, cuando, sin previo aviso, apareció una Súcubo; la mu cabrona paralizó al personaje y lo sedujo…y el orgulloso y casto paladín le dio gustoso toda su ropa y armadura. Sin nada encima, el paladín fue pasto del primer bichejo que pasó por allí. Aunque mi muerte preferida, sin duda, fue ser asesinado por una tortuga ninja LMAO -en realidad, era un bichejo como otro cualquiera, pero estaba intoxicado por un gas alucinógeno.

Sólo hay dos cosas que nunca me han gustado: la absoluta carencia de historia -es tan, tan, tan chorra que no merece ser mentada-  y la comentada dificultad. En algunos momentos resulta frustrante. No es divertido morir aplastado por una piedra de un desprendimiento azaroso o ahogado por un collar maldito que no puedes quitarte ni con ayuda divina. Por lo demás, es un auténtico vicio. Una gran e ignorada joya. No os dejéis amilanar por lo inaccesible de sus comandos o la dificultad aterradora: cuando se aprende, es una experiencia de lo más gratificante. Como todo, acaba cansando, pero si le dais la oprtunidad que se merece, tendréis juego para años. Si a pesar de todo, lo de los gráficos ASCII no te convence, puedes aplicarle un parche para que tenga una apariencia más asequible -no son polígonos, ni obras de arte, pero puede asustar menos que una "@".

Así que ya sabéis, rezar lo justo, comer cadáveres sanos y no robéis nada de las tiendas. Viviréis -un poquito- más Razz.

Mi valoración personal: 10

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