Jumper…»Enter the Ogmo» ^^

Jumper es el primer juego "serio" de uno de mis desarrolladores predilectos, Matt Thorson. Con él, aparte de disfrutar de uno de los mejores juegos indi de la red -Untitled History, del que hablaré largo y tendido más adelante-, descubrí ese pequeño y absurdo mundo de la dificultad extrema. Es habitual que los juegos independientes, quizá por su orientación retro, sean un rato cabrones, pero el caso de Jumper es excepcional: entra dentro de ese selecto grupo cuyo objetivo principal es "conseguir la mayor dificultad posible" -y que, obviamente, no sea abiertamente imposible-. El baluarte de este "género" -vamos a llamarlo "dificultad-extrema" por no calentarnos la cabeza-, sobre todo por la ingente cantidad de seguidores que arrastra, es "I wanna be the Guy", del que pienso hablar en la siguiente entrada. Aunque no es tan famoso, Jumper también tiene su particular "legión" de fanáticos, lo que ha propiciado dos secuelas y una guerra interna -bastante triste, por cierto- entre sus acólitos. En cualquier caso, hoy le dedicaré un tiempo a su primera entrega:



Tal y como se aprecia desde la pantalla de introducción, Jumper es un juego visualmente sencillo, parco en detalles. Lo único importante es resaltar los elementos del juego: las múltiples trampas y el camino que deberá seguir el desafortunado protagonista, Ogmo:

"¡Soy el personaje con el segundo mayor índice de mortalidad de la historia de los videojuegos!"

En esencia, Jumper no es más que un plataformas con muy mala leche, pero cuando pasamos los primeros niveles, es fácil apreciar la nueva dimensión que se está dando a la "dificultad". Muchos niveles parecen imposibles a primera vista. El retorcido diseño de algunas pantallas le hace preguntarse a uno cómo es posible empaquetar tanta mala ostia en un contexto tan reducido en recursos. El objetivo siempre es el mismo: llegar a la salida de la pantalla, generalmente al otro extremo de nuestra posición de inicio. Para ello, sólo disponemos de un arma: el salto -y el salto doble, ese gran misterio de la naturaleza videojueguil-. Nuestros enemigos principales serán, por lo general, secciones electrificadas, hileras de pinchos, plataformas milimétricas móviles y unos desquiciantes sistemas de palancas que nos darán muchas y variopintas sorpresas -y SIEMPRE, desagradables-. 

En Jumper no hay gráficos deslumbrantes, ni virguerías jugables que replanteen el género…tan sólo un amasijo de niveles retorcido cuya única pretensión es medir nuestra paciencia. Teóricamente, Ogmo está encerrado en un laboratorio, lo que excusa el apagado aspecto de todas sus pantallas. La música, por su parte, es bastante acertada, aunque teniendo en cuenta el número de veces que repetiremos cada nivel, puede terminar agobiando.

Matth hizo una revisión al cabo de los años, añadiéndole un editor de niveles y una versión "redux" con desafíos adicionales. La cuestión, después de todo lo visto es, ¿merece la pena? Recurrir a la dificultad como elemento central para hacer un juego es discutible, pero también es cierto que ejerce una fascinación a la que muchos jugadores no pueden escapar. Yo mismo me he visto enganchado varias horas sin avanzar más que dos pantallas…y sin embargo, me parece excesivamente simplista. Acabo planteándome cuestiones de lo más variopintas como el significado del masoquismo en el "videoadicto"Razz y las sensaciones que, en general, produce la frustración de no poder "pasar de nivel". Así que lo acabo dejando. Supongo que cada uno tiene su límite a la hora de plantearse un reto videojueguil ¿Acaso no se trata sólo de divertirse?

Mi valoración personal: 6

PÁGINA DE DESCARGA DE JUEGOS "MATT MAKES GAMES" (están en orden cronológico: JUMPER está el penúltimo de la lista)