PUNISHMENT: THE PUNISHING! – Capítulo 2 del método Messhof para odiar los videojuegos

¿Harto de pasarte el día jugando a videojuegos? ¿Crees que necesitas empezar a buscarte otros hobbies? ¿Quieres hallar la forma de que el mundo del ocio electrónico te cause diarrea? ¡No busques más, estás en el sitio indicado, en el momento oportuno! ¡Sigue el método Messhof para odiar a los videojuegos!

Dadas las controversias del primer capítulo -sus efectos secundarios, entre los que se cuenta un aumento de la adicción (al sufrimiento y a los videojuegos), eran demasiado frecuentes-, hoy analizaremos los entresijos de su segunda parte:

Prometedora portada de este pequeño -y malévolo- experimento

 Os estaréis preguntando si me he vuelto completamente loco. Puede ser. El caso es que he decidido, muy a mi pesar, analizar un juego extraño donde los haya. A falta de una categoría mejor, voy a tratarlo como un ilustre miembro del género dificultad extrema –Jumper, I wanna be the guy, ejemplos vistos en el blog-. Quizá no sea tan difícil como IWBTG, pero se queda cerca. Y no precisamente porque cada reto que ofrece sea extremadamente difícil…sino porque su planteamiento jugable es genuinamente malvado. ¿Y eso qué quiere decir?, os preguntaréis…pues bien, no voy a decíroslo. Para saberlo, hay que jugarlo. Digamos que lo que IWBTG tiene de difícil, PUNISHMENT lo tiene de injusto. 

¡Vaya! Una palanca. Seguro que hace algo.

PUNISHMENT: THE PUNISHING, en cristiano algo así como "Castigo: la extenuación", es la segunda parte de otro juego de nombre casi idéntico, que consiguió bastante renombre en la comunidad indi por su extremadamente original planteamiento. Messhof, el creador del juego, arrastrado por el "éxito", llevó a cabo la segunda parte con acogida dispar. Y no me extraña. He de decir, sin embargo, que nunca he probado la primera parte -nunca he conseguido hacerla funcionar y la verdad es que tengo miedo de que me guste Razz.

¿De qué va esto? ¿Por qué tanto misterio? Vayamos poco a poco. Como he dicho en más de una ocasión, algo que suele atraer a la gente al lado oscuro de los videojuegos (léase, juegos indi) es la búsqueda de la originalidad. Alguien que lleva muchos años jugando es cada vez menos susceptible a las supuestas "revoluciones" del mercado. Cada novedad que prueba le parece haberla jugado en infinidad de ocasiones…y así, la creatividad se le presenta en la red -en forma de creaciones gratuitas. Sin embargo, con la cada vez mayor comunidad de desarrolladores independientes, la originalidad también comienza a disiparse: demasiadas aventuras gráficas de terror, millones de metroidvanias que dicen ser el testigo predilecto de sus antepasados, cientos de homenajes retro a clásicos de los 80, etc. ¿Cómo rizar el rizo con este panorama? PUNISHMENT es una de las respuestas. Pero dejémonos de chorradas. Hablemos propiamente del juego.

¡Jerónimooooo!

Nos encontramos ante un plataformas puro y duro. Los únicos controles consisten en la maniobrabilidad del personaje, un monigote blanquecino con tendencia a resbalarse sobre cualquier superficie. Nada de disparos, ni de puñetazos…nada de enemigos. El mayor enemigo en este juego eres tú mismo -y la mente malévola del desarrollador, por supuesto-, tu paciencia. Nuestro objetivo es escalar una torre con un peculiar sistema de palancas. Para subir al siguiente piso, tendremos que abrir la puerta que nos impide el paso y para abrirla…bueno, para abrirla hay que activar la palanca correspondiente. Cada nuevo nivel es un poco más largo, complejo y pesado que el anterior. Por si no fuera suficiente con la progresiva complicación del entorno, tendremos que ser muy hábiles manejando al monigote de marras. Al parecer, todo el suelo de la torre resbala como si fuera de hielo. Además, maniobrar en el aire es tan difícil como necesario. 

Los gráficos siguen la premisa de "crea tu propio estilo". Cada nivel tiene un único color de fondo, repitiéndose sólo las líneas blancas que delimitan las plataformas y al propio personaje. A pesar de su sencillez cumple bastante bien su cometido. La animación del monigote es muy buena, integrándose perfectamente en el entorno de pesadilla que le rodea. Lo malo es que después de estar un rato jugando pueden dolerte los ojos -y esto no es broma, es como si quisiese hacer honor a su nombre hasta  las últimas consecuencias-, lo cual puede resultar desquiciante. La música es simple, machacona y repetitiva -consiste, únicamente, en una bateria sonando a diferentes velocidades y ritmos-. Aunque no me gusta, reconozco que casa muy bien con la filosofía del juego.

¿Merece la pena? Pues no lo sé. Cada uno es cada cual. Si te gustan los retos, este es tu juego. Si no tuviste suficiente con IWBTG, y buscas expandir tus horizontes de "sufrimiento", PUNISHMENT no te decepcionará. Si consigues acabarlo mereces todos mis respetos Wink.

Mi valoración personal: Paso, no sé cómo puntuar esto Innocent.

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PÁGINA DE MESSHOF GAMES (contiene todos sus juegos y la miga de PUNISHMENT 2 que no he querido deciros aquí; si quieres saber de qué va sin probarlo, entra. Si prefieres mantener el intríngulis, bájatelo directamente)