Ark 22, tributo ciber-punk a los zelda clásicos

¿Cuántas veces nos ha pasado que después de jugar durante mucho tiempo a algún juego hemos sentido la "necesidad" de hacer algo parecido, de utilizar ese concepto jugable y plasmarlo con nuestras propias ideas? Por poner un ejemplo clásico: la ingente cantidad de RPGs caseros -hechos con RPG maker- surgidos de la fascinación producida en la "generación Final Fantasy VII" por el juego de Square. De repente, todos querían contar grandes historias de malvados enfundados en trajes góticos, con protagonistas atormentados que sólo servían para blandir espadas más grandes y ridículas que sus cabelleras. Es como el impulso del escritor neófito, que planea hacer una Historia de tres ciudades, convencido de su éxito.

A veces, este impulso creador no se queda en agua de borrajas y da lugar a obras genuinas. Es el caso del juego de hoy:

 

ARK 22 es una aventura con ligeros -muy muy ligeros- tintes de rpg. Para no irnos por la ramas, me limitaré a decir que se trata de una copia exacta del esquema jugable de Zelda, pero ambientada en un futuro semi-apocalíptico en el que nuestro protagonista cambia los arcos por rifles y las "rupias" por créditos. La espada, por supuesto, sigue presente.

Todo empieza con una pesadilla. Nuestro protagonista, un técnico de reparaciones anónimo (y en un avanzado estado de SPM ) asignado en una nave de regreso a un planeta llamado "Samosia", tiene una extraña premonición mientras duerme: la nave sufrirá el impacto de una enorme bola de fuego y caerá en picado en un planeta desconocido. Asustado, se levanta para avisar al comandante, dando comienzo a la aventura. 

 

 

Uno de los puntos fuertes del juego es el argumento. Es bastante atípico para tratarse de una aventura de estas características. A medida que avance la partida nos llevaremos unas cuantas sorpresas, "narradas" con un estilo simple pero funcional: en los puntos culminantes, se intercalan escenas del "motor" del juego con imágenes estáticas dibujadas a mano de bastante calidad. Es un recurso sencillo, pero que da muy buenos resultados. Sin embargo, como ocurre con gran parte de los aciertos del juego, no es todo lo bueno que parece en un principio. La excelente premisa, el buen desarrollo y lo original de su propuesta argumental se ve mermado por un deficiente "guión". Las líneas de diálogo en general resultan insulsas, poco explicativas e innecesariamente largas. Desde las conversaciones que mantendremos con los NPCs hasta los monólogos "narrativos" que algunas escenas muestran con la clara intención de aumentar el misterio. El efecto conseguido es, en cualquier caso, bastante agridulce. Podría haber sido sublime, pero por culpa de algo tan básico como el texto, el ambiente del juego pierde muchos enteros. Una verdadera lástima. 

 

 

Como dije al principio, ARK 22 es un homenaje/plagio jugable a/de Zelda. Nuestro objetivo será descubrir la naturaleza del planeta en el que hemos estrellado y averiguar si existe algún modo devolver a tu tierra natal. Para ello seguiremos pistas que nos conducirán a las inevitables "mazmorras" plagadas de monstruos y puzles/puzzles que son el núcleo jugable de la aventura. Como en todo clónico de zelda que se precie, a medida que avancemos obtendremos nuevos objetos y poderes que nos darán acceso a secciones del planeta que al principio son inaccesibles. Los objetos los hallaremos gracias al avance de la historia o a través de las tiendas y mini-juegos repartidos azarosamente por la superficie helada del planeta. Conseguir dinero es tan fácil como en cualquier action-rpg: los enemigos reaparecen una y otra vez, al igual que las "plantas" que al destruirlas dejan caer cualquier tipo de tesoro estándar. 

Puede parecer, por lo que he dicho hasta ahora, que ARK 22 no tiene nada que ofrecer al jugador curtido en este género, pero nada más lejos de la realidad. Si eres un amante del Zelda o el Alundra y crees que ningún juego de estas características puede sorprenderte, ARK 22 está hecho para ti. Recoge la manida fórmula del género y le da veinte vueltas de tuerca: la acción, sobre todo con los jefes finales, es frenética; los puzles/puzzles son terriblemente complicados y la exploración se ve recompensada con toda clase de extras que reconocerás al instante (aumento de munición, mayor poder de ataque, más capacidad para transportar dinero, etc.). Ten por seguro lo siguiente: si tienes en alta estima la jugabilidad del Zelda:a link to the past, ARK 22 te encantará. Quizá te sorprenda el cambio de contexto, pero reconocerás los trazos inconfundibles de un amante del género. 

 

 

Desafortunadamente, también tiene algunos fallos en el terreno jugable. Para los amantes de la acción este juego puede resultar un tanto soso; las batallas con los monstruos más duros son muy divertidas, pero escasas. Los combates con los enemigos de a pie son extremadamente sencillos. Además, los puzles/puzzles de las mazmorras pueden llegar a ser desesperantes; si no te gusta darle al tarro lo abandonarás por puro tedio. Aunque obviamente esto último va por gustos…lo que no es tan matizable es lo obtuso de su interfaz. Los controles son fijos, no personalizables; el menú es poco intuitivo y extraño; el sistema de guardado está descompesado y muy mal organizado y en multitud de ocasiones no sabremos el precio de los objetos que vamos a comprar hasta que no se ha restado el dinero de nuestra "cuenta" particular. Aunque son fallos menores, son abundantes y molestos. Empañan, de nuevo, unas expectativas que estaban demasiado altas.

 

 

El terreno técnico, como ya iréis suponiendo, da una de cal y otra de arena. En general, el aspecto del juego es notable: sprites detallados tanto en personajes como decorados; diseño de niveles inteligente y verosímil y  música ambiental muy adecuada y perfectamente realizada. Las contrapartidas, en este caso, son varias: a pesar de su "belleza", los graficos son minúsculos. Apreciar el buen trabajo de su autor casi requiere lupa. Unos personajes más grades habrían dado mucho mejor resultado. El diseño de los niveles está muy trabajado, pero al igual que la interfaz general, es poco intuitivo. Es fácil caminar sin rumbo durante horas a pesar de la ayuda "in-game" que lleva incorporada, por haber pasado por alto un nimio detalle en una conversación, o un minúsculo sprite adosado en una pared. La música, en formato de calidad y compuesta exclusivamente para el juego, es demasiado escasa. El número de temas está descompesado: hay demasiadas zonas y muy pocas pistas que las acompañen. La canción que habías empezado a tatarear por pegadiza, terminará sonando en tus pesadillas más profundas. Y es una lástima, porque es muy raro ver que un desarrollador indi se tome la molestia de proporcionar música de calidad y en formato "potente" para su juego.

 

 

En resumen, nos encontramos ante una aventura (*ejem* clon de zelda *ejem*) más que notable en todos sus apartados pero que suma muchos errores pequeños que fastidian la calidad final que se merecía. Si eres amante del género, es proabable que no te molesten tanto como a mí y que incluso los veas como puntos a su favor. Para saberlo…¡bájatelo!

Mi valoración personal: 7’5

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