El sueño eterno, la película del fin de semana (+18, lenguaje soez; cinéfilos sin sentido del humor, abstenerse)

Antes, ser un tipo duro requería llevar un sombrero. Ahora, lo suyo es estar rapado. La evolución de las especies.
 
Nota: Este mal intento de crítica contiene SPOILERS de la trama de ésta y otras películas. En realidad sólo de Matrix, pero yo os aviso por si acaso.
 
Cualquier cinéfilo/cinéfago/gafapasta te dirá que no tienes capacidad mental para valorar películas mientras no veas a los grandes clásicos. Lo más probable es que después de hacerlo siga diciendo lo mismo, y es entonces cuando te darás cuenta de por qué la industria del cine está en franca decadencia. Las películas comerciales son producto de mentes lúcidas como el simpático señor de ahí arriba. Y es que la sombra de los ídolos es muuuuy larga. 
 
Dejen sus abrigos a la entrada, pongan seis eurazos en el buzón y prepárense para visionalizá un clásico de las pininículas  descafeinadas. Si no te gusta, hazte a un lado. El cine negro es sólo para machotes -machotes cinéfagos, una contradicción de esas que si las repites tres veces aparece Bitelchús para dominar el mundo y de rebote resucitas a Aeris, descubriendo el secreto mejor guardado de la extinta Square.
 
El Sueño Eterno es una película viejuna, de 1946. Eso, entre otras cosas, significa que los tios van con los pantalones por encima del cuello. Significa también que si fumas y eres detective privado -las dos cosas a la vez; si haces sólo una de ellas eres un malvado cabroncete- todas las mujeres que te encuentres por la vida están predispuestas  a bajarse las bragas con sólo escupirles una sílaba cualquiera como "Oh", "Ah" o la onomatopeya "Mmmmm". Ah, y además está en blanco y negro. Así que si no os asustéis si el cartel tiene colores y la peli no. Es problema del flim, no vuestro.
 
¿De qué va esta vetusta gloria del séptimo arte? Pues de cine negro, de intriga. De tipos duros que son tontos pero muy listos. De mujeres tontas y debiluchas. De montajes entre bastidores que ríase usted de las maquinaciones del emperador Vaine. Pero sobre todo, va de los intentos de un Hombre por conseguir lo que se propone más allá de su deber. El protagonista, el detective fumador Marlowe, se ve envuelto en una intriga de timadores que oculta más de lo que parece. Lo que en principio no era más que ayudar a un pobre viejo preocupado por la pérdida de un amigo -más que por la seguridad de su familia- se convierte en algo personal. El detective que le precedió, desapareció en extrañas circunstancias, y resulta que era un viejo amigo de Marlowe. Así que las cosas no pueden quedarse ahí. No señor. Una vez descubra los tejemanejes que los timadores urdían para amargar a su cliente viejales, nuestro héroe se las verá con todo quisqui sólo para satisfacer su ego. ¿Os habéis enterado? Pues en la película tampoco os enteraréis mucho mejor. Yo no sé si es porque me faltan neuronas útiles o porque la traducción es obra de los mismos energúmenos que nos trajeron FFVII, pero seguir el hilo de la trama me costó dios y ayuda. 
 
No es de extrañar, sin embargo, que esto suceda en el cine negro. Las cosas pasan rápido y hay que estar ojo avizor para pillar las sutilezas de los acontecimientos. Aún así es excesivo. Me sentí más cómodo deshilvanando los entresijos de "Brick" que adivinando los movimientos del todopoderoso Marlowe. Pero ya digo que soy consiciente de que esto se debe más a una carencia mía que de la película.
 
El problema fundamental que le veo es que ha envejecido muy mal. Hay que verla con mente abierta. Y no sólo por lo ridículo de los pantalones a la altura de la nariz, sino porque está plagada de tópicos que hoy resultan chocantes. Especialmente sangrante resulta la frialdad, banalidad y a veces incluso crueldad con la que se retrata a la relación entre sexos. Es obvio que eran otros tiempos, pero eso no es impedimento para que a mí hoy me parezca ridículo. 
 
Pero estoy siendo un poco excesivo. La verdad es que estamos frente a un clásico, ante una película muy bien hecha, un exponente del género. Y eso se nota, sobre todo, en el guión. Tiene auténticas perlas que me hicieron esbozar más de una sonrisa. Los diálogos, aunque confusos, se hacen grandes en los detalles ajenos a la trama, en los "latiguillos" y "frases lapidarias" del protagonista y sus amigotes. Como las genialidades que el abuelete suelta al principio:
 
-Tiene delante, señor, los muy sombríos restos de una vida muy ostentosa.
o
Mal están las cosas cuando un hombre debe disfrutar de sus vicios por delegación. 
 
 Sólo por eso, merece la pena ver la película. Por eso, y por el constante tic del antihéroe. Tocarse la oreja. ¿Increible? Pues es cierto. Cualquiera diría que se toca la oreja porque necesita desesperadamente echar un polvo -es lo que diría seguramente cualquier psicólogo/psicoanalista hoy en día-, pero viendo que todas y cada una de las mujeres que se cruza están más que dispuestas a comerse al bueno de Marlowe con un chasquido de dedos, su tic nervioso alcanza cotas de misticismo que ni la pseudo muerte de Neo en Matrix 3 le hace sombra.
 
Si nunca os habéis interesado por el género, El Sueño Eterno es una entrada más que aceptable. Así os iréis haciendo una idea de lo que os espera. Y además, seguro que os echáis unas buenas risas. Recomendada.