Trilby, The Art of Theft; el código de honor del ladrón de guante blanco

Hace unas semanas os hablé de una aventura gráfica indi "legendaria": 5 Days a Stranger.Sin ser demasiado original en términos jugables, se ha ganado un sitioentre las "elegidas" gracias a un guión muy sólido y unos puzles muybien elaborados. El éxito del juego llevó a Yahtzeea crear una serie de juegos a base de secuelas, precuelas y cambios degénero, que han dado una dimensión insospechada a Trilby, elprotagonista de la mayoría de los títulos. Sin duda, la figura delladrón de guante blanco da bastante margen para todos los experimentosque su "padre" ha llevado a cabo. El más raro de todos, el que hoy nosocupa: Trilby, The Art of Theft.

 

El menú principal, con las señas de identidad del protagonista

Paratodos aquellos que no leyeran la entrada que dediqué al primer juego,haré un pequeño resumen: 5 Days a Stranger cuenta la historia de unfamoso ladrón que un día se ve envuelto en una serie de sucesosinexplicables y bastante turbios; sin razón aparente, se quedaencerrado junto a otras cuatro personas en la mansión recientementedeshabitada de un misterioso millonario. Pronto, comienzan a sucedersemacabros asesinatos que nadie es capaz de explicar. A medida que pasanlos días, Trilby irá deshilvanando la historia de la mansión y eloscuro secreto que guarda en su sótano. Su vida, después de estaterrible experiencia, cambiará para siempre. Si no la has jugadotodavía, ¿a qué esperas? No sabes lo que te estás perdiendo. Si eres unamante del cine de terror te aseguro que no te decepcionará. Pincha aquí si te interesa.

El juego que analizaré hoy, "Trilby, The Art of Theft"es una precuela de esa aventura gráfica. Sin embargo, se desmarca delresto de la serie para ofrecernos un juego de aventura y sigilo con untoque exótico y retro muy difícil de encasillar. El cambio de look nopodía ser más radical. ¿Qué ofrece exactamente este juego?

En1991 un ladrón legendario causa estragos en las altas esferas: Trilby,un maestro del sigilo capaz de colarse en cualquier edificio yagenciarse las preciadas pertenencias de su propietario sin más ayudaque su paraguas multiusos y una agilidad felina. Aún  faltan dos añospara que este ratero de elite sufra las amargas experiencias de lamansión DeFoe, por lo que vive por y para el robo de los lugares másemblemáticos del mundo.Un día de trabajo como otro cualquiera, un desconocido le asalta y leobliga a trabajar para él, bajo serias amenazas. Trilby acepta aregañadientes, pero tratará por todos los medios a su alcance volver aganarse su independencia. Su lucha le llevará a enfrentarse a unaextraña corporación de sospechosas intenciones.

El "hogar" de Trilby, donde accederemos a las misiones y el resto de extras

Debuenas a primeras, el juego parece un plataformas con unos controlesmuy poco inspirados. Si tuviera que compararlo, lo haría con Flashback,los primeros Prince of Persia o incluso Another World; al menos, en loque a control se refiere.  Sin embargo, su jugabilidad essustancialmente distinta: cada misión nos obligará a tratar de robar elmáximo número de objetos posibles, intentando pasar desapercibidosocultándonos en la sombras y desactivando sistemas de seguridad.Imaginad alguno de los juegos que he mencionado antes; ahora quitarlela posibilidad de saltar; si ahora le añadís el factor "sigilo",tendréis ante vuestros ojos Trilby: The Art of Theft. 

Eljuego se divide en "misiones" que no son otra cosa que golpes en losdiferentes lugares a los que nos arrastre la historia. Cada nuevoemplazamiento tiene un objetivo determinado: robar el suficiente botínen forma de dinero e información para dar por "bueno" el asalto.Algunas están más orientadas al dinero y otras a la supervivencia;dependerá de las circunstancias del argumento. 

Trilby es un tio con clase. Considera la fuerza como un recurso deleznable…cuanto menos la uses, mejor

Parallevar a buen puerto cada golpe tendremos a nuestra disposición variashabilidades especiales que van desde las más sencillas -ocultarse enlas sombras- hasta las más técnicas -como deshabilitar cámaras o rayosinfrarojos-. Además, a medida que ganemos reputación -algo así comopuntos de experiencia- podremos adquirir nuevas habilidades o refinarlas que ya poseemos. La lista es bastante variada: mejora enconocimientos técnicos, sutileza con ganzúas, mayor facilidad paradespistar a los guardias, movimientos instantáneos para pasar de unasombra a otra, pegarse al techo, etc. Cómo distibuyamos los puntos,obviamente, es cosa nuestra. Dado que podemos repetir cada misióncuantas veces queramos, los nuevos "poderes" nos darán acceso a lugaresque en la primera partida eran inalcanzables, aumentando nuestro botíny reputación. 

Cada misión tiene un objetivo mínimo para ser superada…quedarnos en el lugar para seguir robando será cosa nuestra

 Sinembargo, de nada sirven las habilidades si no seguimos el "código" delladrón de guante blanco. Dicho de forma simple: a Trilby, salvo que lahistoria así lo dicte, no le pueden pillar. Es el mejor, y por lotanto, no corre riesgos innecesarios. Sigue una especie de "decálogo"que cumple a rajatabla; esto se ve reflejado en la jugabilidad por lasrestricciones en el uso de medidas extremas: el paraguas llevaincorporado un arma paralizadora que dejará noqueados a los guardias;cada misión tendrá un límite de usos de esta caracterísitca,dependiendo de las habilidades y el juicio de Trilby. De la mismaforma, el ladrón fija un número determinado de alarmas que puede hacersonar. Si superas alguno de esos dos límites, Trilby abortará lamisión. Con el consabido gasto de puntos de reputación podremosaumentar ese límite…pero como cabe suponer, el juego premia queconsigas superar las misiones sin hacer sonar alarmas ni recurriendo ala violencia. Cuanto mejor lo hagamos en una misión, mejor puntuaciónobtendremos, aumentando así las habilidades de nuestro excéntricoprotagonista -si queremos, claro está.

Todo esto da bastanteflexibilidad a una jugabilidad que por otra parte es bastanterepetitiva. A pesar de sus buenas intenciones, las misiones sonbastante sosas. Los controles, aunque ocurrentes, son excesivamentesencillos; además, algunas cosas dependen demasiado de la suerte comopara ser divertidas. Las mejoras por reputación son la única salsa enun sistema demasiado recurrente; una y otra vez, estaremos esquivandolas mismas trampas, escapando de las mismas situaciones.

Perobueno…a pesar de esto es, en líneas generales bastante divertido,sobre todo porque te obliga a superarte cada vez más: la obtención demovimientos nuevos da acceso a información que abre nuevasposibilidades en cada escenario. Además, consciente de las limitacionesen su jugabilidad, Yahtzee incorporó unos cuantos puzles que, sin sergrandes obras maestras, dan algo de vitalidad a la rutina jugable. Sidisfrutas con la sensación de "pasar inadvertido" que tan de moda pusoel Metal Gear solid de PSX, seguro que te gusta más que a mí.

 

Cadanuevo escenario mezcla de forma más rebuscada las trampas. Algunas sonbastante imprevisibles, como los inquilinos durmientes. ¡Camina depuntillas!

Técnicamente, como suele ser común con los juegosde Yahtzee, estamos ante un trabajo impecable. Obviamente no estamosante una revolución poligonal ni nada parecido, pero sus pixeladosgraficos 2d están realizados con esmero y estilo. Como ya he dicho, lasuavidad de las animaciones y el estilo general recuerdan a viejasglorias del pasado como Flashback. La ambientación, diamentralmenteopuesta a los otros juegos de la serie, está muy conseguida; desde lapantalla de presentación, su música nos contagiará el estilo de vida deTrilby. 

Lo malo es que los escenarios, a pesar de servariados, son demasiado parecidos entre sí. Es difícil diferenciar siestamos en un banco o en un bloque de edificios. Además, como loselementos "jugables" son tan escasos, los diseños son bastanteforzados. En más de una ocasión veremos composiciones incoherentes. Sise hubiera recurrido a más elementos imprevisibles esto no hubieraocurrido. Pero por supuesto, no es más que mi humilde opinión.

Resumiendo…¿merecela pena? Sin duda. No está a la altura de las aventuras gráficas quedan sentido a la serie, pero es un experimento atrevido y que sacaprovecho de un personaje muy carismático. No os dejéis llevar por miscríticas; estoy seguro de que tiene su público. Además, es una buenaforma de introducirse en el peculiar "mundo" de su ilustre Yahtzee ^^

Mi valoración final: 7

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