Colorblind Fix 3, dificultad-extrema daltónica

Seguro que muchos de vosotros ya empezabais a aburriros contanto juego facilón. ¡Se acerca la hora de volver a sufrir infinitas muertesfrente al monitor! Y cómo no, todo se lo debemos a un juego de nombre absurdo:Colorblind Fix 3; cien niveles de pura maldad surgidos de la mente perturbadade un tal KingBowser. ¡Sigamos a la pelota azul! 

Para lo que tarda en cargar, el menú principal es bastante pobre 

Como suele ser habitual en el género, este desquicianteplataformas no se toma demasiado en serio a sí mismo; basta con ver laintroducción para hacerse una idea de lo que nos espera: al ritmo de laconocida BSO de Terminator, se nos informa de que corre el año 7965 y de quepara entonces toda la humanidad se ha transformado en una sociedad de diminutasbolas andantes. Sin embargo, una bola malvada ha construido en un lugar lejanouna torre de cien pisos con la intención de utilizarla -exactamente de quéforma, está por ver- para “convertir” a todo el mundo al “daltonismo” (de ahíel título). El protagonista, una simpática bola azul, es uno de los muchoshéroes que tratará de escalar la torre con la intención de salvar a la razahumana de tan funesto destino. 

La segunda zona ya empieza a dar muestras del retorcido sistema de guardado 

Aunque no alcanza las cotas humor absurdo -y dificultadabsurda, todo hay que decirlo- de I Wanna be The Guy, sí que es cierto que enlos últimos niveles -que yo no he conseguido superar, que quede muy claro- serecrea en diseños de “dificultad-extrema” que pueden hacernos esbozar más deuna sonrisa de incredulidad. En este sentido comparte bastantes semejanzas conJumper: diseños simples cuyo único propósito es rizar el rizo, siempre dentrode lo humanamente posible. Sin embargo, a diferencia de la conocida obra deMatt Thorson, Colorblind Fix 3 pone en pantalla muchos más elementos jugables:enemigos, cañones, power-ups, bonus, llaves e incluso puzles. Aunque lo que másllama la atención y lo diferencia de sus “congéneres” es la utilización deelementos “vetustos” que ya no suelen estar presentes ni en los juegosindependientes: las vidas y la puntuación -y un sistema de salvado muyexigente. 

Para empezar, no podemos salvar la partida a voluntad.Nuestro progreso sólo se guardará cuando completemos una zona, compuesta dediez niveles, que tendremos que pasar de una sentada con el consabidoenfrentamiento final con el jefecillo de turno. Por eso la existencia de vidas:cada vez que empezamos una zona tendremos diez a nuestra disposición; perderlassupone empezar desde el principio de la zona de nuevo. Es una de las típicascaracterísticas de los plataformas de 16 bits, y CFIX3 la mantiene. Además,imagino que con la intención de fomentar una comunidad, se ha añadido uncontador de puntos que puede aumentarse recogiendo joyas y esferascompletamente opcionales e innecesarias para completar cada pantalla. 

Aunque no es una maravilla técnica, se agradece que los niveles cambien de temática 

Son esos elementos añadidos lo que hacen único a este juego:completarlo sin tratar de desvelar sus secretos es complicadísimo, pero sacarletodo el jugo es digno de pleitesía faraónica. Sin duda, hará las delicias delos más exigentes: cada zona tiene un nivel oculto que se puede desbloquear recogiendolas iniciales del juego, los objetos de valor están ocultos en seccionesaparentemente inalcanzables, las vidas extra están custodiadas como si fueranréplicas del santo grial; por si no fuera suficiente, cada nivel tiene unacuenta atrás que de llegar a cero nos hará perder una vida. Más y más elementosque dejan un inconfundible regustillo a juegos como Bubsy, cool spot y otros“clónicos paltaformeros” de la misma quinta. 

Técnicamente es bastante discreto. Tiene, además, elinconfundible sello del programa de desarrollo Game Maker, muy dado a producirplataformas como éste. Pero bueno, hay que reconocerle cierto encanto. Enlíneas generales se trata de un diseño desenfadado, algo más inspirado que losinsípidos niveles del laboratorio de Ogmo. Por alguna razón me gustan bastante…quizásea que siento debilidad por juegos protagonizados por pelotas azules (¿alguienmás piensa que estoy tristemente necesitado de psicoanalista?). La música, queme parece también bastante oportuna, me da la sensación de que no es original.No he escuchado ningún tema plagiado -aparte del midi/mod de Terminator- , perotodos me suenan bastante. En cualquier caso acompaña perfectamente a cada zona(si alguien puede reconocer alguna de las canciones, se lo agradecería). 

Una de las pantallas más habituales 😉 

Probablemente CFIX 3 no sea el mejor juego indi de la red;ni siquiera es un peso pesado entre los llamados a ser “juegos más difíciles dela historia”, pero merece la pena dedicarle unos minutos de tu tiempo.  ¡No puedes darle la espalda a una sociedad debolas parlanchinas! 

Mi valoración final: 6’5 

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