¡El Señor Rosa se apunta al Indi Gaming!

Esta mañana he tenido una revelación. Al parecer, el Señor Rosa se ha fijadoen sus fieles acólitos humildemente recogidos en Gamefilia… ¡y nos haconcedido una gracia divina! ¡Una gracia divina en forma de juegoindependiente!

¡Albricia! ¡Celebremos este advenimiento con un infando tributo blogero!

Despierta…despierta…Zerael…llevarásmi palabra a través del único lenguaje que entienden los gamefilianos…¡losvideojuegos!

Imaginaros el susto que me he llevado al despertarme. Lo primeroqueme ha venido a la mente es la imagen de mi novia riéndosemalévolamente, cual endemoniada Escarlata regocijándose de una subidaen el presupuesto armaméntístico…se acabaron los juegos inidiiii, ¡Kia hahaha! ¡Kia hahaha! ¡Ahora es sólo miooooo! ¡Kia hahaha! mascullaba entre dientes, mientras se acariciaba la barriga. 

Hetardado una hora en comprender que se trataba de una revelación,proyectada en la pared. La clave ha sido caer en la cuenta de que yo notengo novia y de que todavía me duran los desvaríos mentales producidospor la fuerte impresión que me produjo ver a Tseng vivo en AdventChildren. Cosas de la vida.

Alegremente, me he dirigido a lacocina a seguir con el ritual matutino. Notable ha sido mi sorpresa aldistinguir un extraño rostro en la tostada:

 

¡Pápa!, rezaban los subtítulos de la tostada…

Miprimer impulso ha sido quemarme a lo bonzo, ya que de golpe y porrazome ha venido una oleada de conocimientos Rosas. Aunque más que nada, setrataba de un amasijo de amenazas: 

¡Depierta,Zerael! ¡Despierta! ¡Lo que has visto es el rostro de tu futuro hijo!¡Prepárate para sufrir si no sigues al pie de la letra misinstrucciones!

Debes saber que tu amada ha quedado encinta por la Divina y Rosa providencia. Hartadel poco afecto que recibía por tu parte, he dejado que concibiera lasangre de mi sangre (pero no te apures, no ha disfrutado nada; ha sidoun polvo de venganza).

He dejado en tuordenador una buena nueva para la humanidad: eso que has dado enllamar, en un alarde de cabezonería sin par, un juego indi. Muéstraseloa mis seguidores y que compitan entre ellos por la más alta de laspuntuaciones. 

¡Tiembla, Zerael! Pues si ignoras mi mandato dejaré que el rostro de tu hijo sea el de esta tostada!

¡Pero si yo no conozco a esa mujer! ledecía al Señor Rosa. Pero no había forma. La Rosácea Divinidad hacíaoídos sordos -mucho me temo, sin embargo, que estaba rojo de vergüenza;aunque nunca lo sabremos-. Al final he tenido que aceptarlo. Encuestión de minutos, me había convertido en el afortunado poseedor deun niño tostada y una novia celosa de los juegos indi.

Preparaos,pues, para viajar al principio de los tiempos. El Señor Rosa necesitade nuestras torpezas para olvidar el triste aburrimiento del vacíocósmico…

¡Okhe Idio Tassoys! Grita alegre nuestro hacedor

Elregalo en forma de videojuego que nos ha sido concedido nos pone en lapiel de Nuestro Dios, el Señor Rosa. Tan innmerecido honor sólorequiere de nosotros un objetivo: ayudar a su graciosa deidad aorganizar el billar cósmico de la creación. Porque como todos sabemos…

“Unaligera expulsión de aire puede crear un suave empujón a lasmicroscópicas partículas que por desgracia se encontraban en su camino”

“Lascuales durante el curso del tiempo comenzaran una impresionante partidade billar cósmico que podría modificarse hasta hacer algo tan dramáticocomo la formación de estrellas, planetas, satélites, asteroides,agujeros negros, agujeros blancos, cometas y galaxias”

…yasí, esta recreación del Suceso Más Importante del universo, estápensada para que nosotros, la engreida raza que se cree superior a lascucarachas, juegue a ser Dios por unas horas. 

La meta de cadanivel es aparentemente sencilla: con la celestial fuerza del SeñorRosa, debemos empujar una serie de planetoides hacia un cúmulo de gasgris para que permute en una explosión ardiente capaz de conducirnos alsiguiente nivel. Pero no será tan sencillo como creéis, mis jóvenes yconfiados creyentes. No señor.

Nunca olvidéis que se trata de una representación; la omnipotencia de Nuestro Señor le permitió crear el universo sin problemas

Losplanetoides no atienden a las razones de la gravedad. Su comportamientoes errático y engañoso. Nuestro sagrado deber será averiguar si existealguna conducta predecible en su movimieto, pudiendo así llevar a caboun plan de acción. Sin embargo, no será fácil contar con todas lasvariables que entran en juego: cada orbe galáctico reacciona de mododistinto según sea el cuerpo con el que colisione: otro planetoide ,las paredes del universo o el propio Señor Rosa.

Afortunadamente,tendremos algo de ayuda si las cosas se tuercen: por el espacio hayrepartidos relojes de arena y replicantes. Los primeros harán que elbillar cósmico se tome un respiro deteniendo en seco todos los planetasque estén en movimiento en ese momento. El replicante, por su parte,jugueteará alegremente por la galaxia durante unos instantes esperandola colisión con la beatífica presencia Rosa original; en caso de queocurra el contacto, conseguiremos unos cuantos puntos extra.

Desafortunadamente,también ha sido parte de la voluntad del Señor Rosa que algunos objetosnos dificulten el camino a la victoria: los niveles más complejoscuentan con alteradores cósmicos, cúmulos energéticos estáticos que encaso de entrar en contacto con un cuerpo celeste, pondrán en movimientotodos los planetas de la pantalla. Por si no fuera suficiente, puedenaparecer bloques estrella que cierren nuestro paso hacia la salida.¡Tranquilizaos! La insoportable fuerza de Nuestro Dios convertirá enpolvo estos muros cuando los haga colisionar con los planetoides -pero¡id con ciudado! puede que os sorprenda la fuerza con la que las orbesgalácticas salen despedidas tras el impacto. 

A medida que nos adentrmos en las profundidades del universo, descubriremos nuevas formas de tortura planetoide

¡ATENCIÓN!

35 son los niveles de los que consta este Juego -que a partir deahora será conocido como El Juego- y aunque seáis capaces decompletarlos, es la voluntad del Señor Rosa que compitáis por lasmayores puntuaciones. 

¡Durante los próximos dos meses, se abre la veda para que demostréis lealtad a Vuestro Señor!

Todosaquellos que así lo deseen, podrán tratar de alcanzar el mayor númerode puntos posible, dejando constancia de ello con un pantallazorevelador. Las mayores cifras serán guardadas en la biblioteca de laCiudad Olvidada hasta el término de la competición.

El acólitoque consiga la mejor marca, obtendrá un premio por su hazaña. Elconsejo de apóstoles Rosáceos aún debe discutir sobre su naturaleza,pero creédme si os digo que merecerá la pena.

Mi valoración final: 11

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