Bulletsss – El shooter con un motor gráfico plastidecor

Disparar, disparar y disparar. Muchos videojugadores nos sentimos ofendidos cuando se asocia el ocio electrónico –exclusivamente– a la violencia. Pero seamos sinceros, ¿cuántos shooters y derivados se amontonan en las estanterías? Desde que Mario es Mario, los videojuegos han tenido raciones de tiros para aburrir hasta al mismísimo Doctor Wily.

La acción en general, y los shooters en particular, tienen una sobresaturación de títulos entre la que cada vez es más difícil destacar. Es muy probable que por eso los experimentos jugables sean tan bien recibidos –a la cabeza me vienen Deus Ex, No One Lives Forever, FEAR y otros tantos que por una razón u otra se erigieron como renovadores del “¡tañau!” oficial.

En cierta forma, el juego de hoy –Buletsss–, me ha recordado a Portal. Era (y es) algo común leer por la red artículos que etiquetan a la fantasía psicópata de GLaDOS de FPS. Creo que es obvio para cualquiera que lo más correcto sería dejarlo en eso de “first person” a secas; Bulletsss, por el contrario, sí que tiene tiros. Tiros a mansalva. Y sin embargo… es un puzle. ¡Una pena que no tenga una Inteligencia Artificial tan maja como la de Aperture Science!

De los muchos juegos que Arvi Teikari tiene en su haber, Bulletsss me parece el más inspirado. Mientras que la mayoría de sus otras creaciones son meras excusas para poner en escena una ocurrencia superflua, este título sí que elabora un esquema jugable sólido.

En realidad, Bulletsss es la secuela de BulletZORZ, así que la idea tampoco es exactamente genuina. En cualquier caso, el acabado general de todo el juego me ha impulsado a daros a conocer esta segunda parte.

Pero vayamos al grano. ¿Qué es exactamente este juego de nombre impronunciable? Ni más ni menos que un puzle, con la peculiaridad de que todo orbita alrededor de los disparos y los proyectiles.

Manejamos a un muñecajo anónimo con una pistola capaz de escupir balas mucho más grandes que el arma. ¿Y para qué? Pues si estáis pensando en el consabido “matar enemigos”, os equivocáis de cabo a rabo. La función principal (y casi única) de estos disparos es permitirnos alcanzar lugares a primera vista inaccesibles.

Nuestros gigantescos “cañonazos” crearán balas que se mueven a una velocidad ligeramente inferior a la nuestra –vamos, que el muñecajo corre más rápido–. La parte superior de los proyectiles es inofensiva, y podremos caminar sobre ella; así pues, y como ya os estaréis imaginando, podremos disparar un par de veces para salvar un precipicio demasiado largo para el salto normal.

En esencia, no hacemos otra cosa que construir “plataformas” móviles con la pistola –teniendo cuidado, eso sí, de no tocar la parte delantera; en caso de hacerlo, moriremos inmediatamente… ¡a fin de cuentas es una pistola!–.

A medida que completemos niveles descubriremos más usos para las balas y la pistola –un salto potenciado, obstáculos rompibles, proyectiles que se “comen” unos a otros, etc–, aderezados con multitud de trampas y retos bastante más exigentes de lo que parece en un principio. Pero no os asustéis… los 16 niveles que ofrece Bulletsss pueden completarse en cualquier orden. Además, tiene dos modos de dificultad para gusto y disfrute de cualquier hijo de vecino.

Sin ser especialmente brillante, el concepto jugable me ha enganchado. Aunque soy consciente de que no es más que una ocurrencia disfrazada de cierto paripé (disparar = construir plataformas móviles; a.k.a complejo de Lemming obrero), el resultado final es interesante y sobre todo, divertido. El diseño de niveles es magnífico, y prácticamente cada uno ofrece un nuevo tipo de reto.

Por si fuera poco, viene “envuelto” en un diseño genial. Su propio autor reconoce que el aspecto gráfico está basado en el archiconocido “Crayon physics”, aunque en esta segunda parte adquiere cierta identidad propia.

Básicamente, todo tiene apariencia de haber sido dibujado a mano por un crío de siete años (bueno, vale, hay críos de siete años que dibujan como Miguel Ángel…¡pero son pocos!). El efecto es impagable, y aunque a muchos le resultará estúpido o excesivamente simple, a mí me parece muy original (y desde luego, muy pulido y efectista). Los constantes tembleques de los contornos, los escasos colores que salpican aquí y allá los niveles… hay un montón de buenos detalles que lo separan de otros minimalismos cuestionables.

Por lo demás, todo cumple lo suficiente sin sobresalir especialmente. La música acompaña, los sonidos son de buena calidad… en general, todo está bastante trabajado. Aunque no te guste el estilo en sí, es innegable que rezuma buen hacer.

Como tantas otras veces, una mayor extensión o más variedad en el apartado técnico y jugable habrían dado una dimensión distinta a Bulletsss. Pero no importa, puesto que lo que nos ofrece es más que respetable. No creo que el autor tuviera en mente llevar a cabo uno de esos puzles brutales con tropocientos niveles –vaya, cómo echo de menos a mi querido Pushover–, sino más bien un juego agradable con un desarrollo original. Y eso, sin duda, lo ha conseguido.

Por una vez, disparar alimenta el enriquecimiento neuronal.