AuSable – ¿Acción surrealista o tontería pretenciosa?

Pretencioso. Dícese de aquello que pretende ser más de lo que en realidad es. Una palabra que irremediablemente desemboca en polémica. ¿Cuántas veces la usamos para describir películas, libros o videojuegos?

El cine gafapasta, los libros supuestamente filosóficos, las entradas de blog con ínfulas reflexivas… y los juegos independientes. Ese gran mundo de creaciones atípicas, de engendros extraños e irreconocibles que buscan sorprender a sus “espectadores”. No han sido pocos los ejemplos de teórica pretenciosidad que se han paseado por este blog. Por mi parte, siempre trato de ser sutil con este tema –por una razón muy sencilla; lo que para mí carece de significado puede ser tremendamente emotivo para otra persona–, aunque no por ello me muerdo la lengua. Cuando la diferencia entre lo prometido y el resultado es muy llamativa, no hay mucho sitio para la justificación.

AuSable tiene todas las papeletas para ser tildado de pretencioso (de hecho, así ha sido en su presentación en TIGsource), y por ello, cabreará y apasionará a partes iguales. Sea como fuere, es un juego de acción con una ambientación muy marcada.

Sangriento, oscuro, misterioso… bienvenidos al bosque maldito. Alguien se ha perdido en él…

Encarnamos a una muchacha de pelo rojo, con dos ojos flotantes que la persiguen a todas partes. Son una maldición, aunque no está muy clara su auténtica naturaleza –según su autor, una especie de recuerdo vívido–. Por alguna razón, nos adentramos en el bosque para explorar un pueblo olvidado, en busca de una tal Harmonia. Para la protagonista, es de suma importancia dar con ella, y no dudará en enfrentarse a los muchos peligros macabros que la aguardan.

Este punto de partida, ausente en el juego, pero explicado sucintamente en el archivo de ayuda que le acompaña, será el único material narrativo coherente que encontraremos. Todo lo demás, el resto de su hipotético contenido argumental, no responde a ninguna lógica. Al menos a ninguna sencilla.

Frases inconexas pintadas con sangre, diálogos crípticos con apariciones y alucinaciones, imágenes absurdas plagadas de colores tétricos, figuras surrealistas y amenazantes… si queréis darle algún sentido a lo que AuSable trata de contar, estáis de suerte. Podéis coger uno al azar y endosárselo como si tal cosa. De verdad que a él no le va a importar.

Es aquí donde la mayoría se mosquea. Porque vamos a ver, ¿es realmente necesario ser tan rebuscado para contar una historia? Si a su difusa narración le sumamos el ambiente opresivo y melancólico –en ocasiones bastante violento–, ¿qué nos queda? Un viaje psicotrópico lleno de pseudopersonajes tristes y líneas de diálogo vacías. Tomado de forma negativa, es el súmmum de la dejadez (por no decir algo más ofensivo)

Pero claro, no es la única forma de percibirlo. Siendo un poquito más abiertos, y algo menos puñeteros, que una historia sea tan abierta fomenta la imaginación. Quizá no sea necesariamente malo que tengamos que montarnos una interpretación propia en base a un montón de imágenes ambiguas. Y si esas imágenes ambiguas son técnicamente brillantes y artísticamente aceptables… pues mejor todavía.

Así que a pesar de que hubiera preferido una narración videojueguil clásica, le veo sus virtudes. La más obvia, que el objetivo de crear una experiencia sugerente, tenebrosa, se beneficia del desconcierto general. Es un tópico, pero resulta más fácil asustarse con lo que no se entiende. Por otra parte, el propio autor reconoce que improvisó sobre la marcha, y que en absoluto pretendía construir una historia o imprimir algún mensaje oculto e hiper trascendente.

Dicho todo esto, creo que ya será obvio para la mayoría que donde más destaca AuSable es en el apartado técnico. Los píxels que dan forma al bosque maldito tienen un estilo único, tanto por los personajes como por los escenarios.

Aunque nadie lo conocerá, el estilo de AuSable es una remasterización del anterior juego del autor, All Our Friends Are Dead. Las influencias –reconocidas o no– son obvias. Tras un ratillo jugando, cualquier amante de Silent Hill reconocerá las formas paranoicas del pueblo maldito. Y del mundillo independiente, creo que la sombra de Yumme Nikki es demasiado alargada: las absurdas formas oníricas del viaje de Madotsuki se intuyen en muchas de las criaturas de AuSable.

Pero más allá de posibles inspiraciones o plagios, no cabe duda de que el mundo creado por Ammon26 (nick del autor) tiene un carácter impresionante. Aunque el desconcertante argumento ayude a crear una buena ambientación, son las imágenes las que se llevan la mayor parte del mérito –imágenes que por cierto, casan a las mil maravillas con la música y el sonido–. El diseño de los niveles me parece especialmente reseñable, así como las escasas y efímeras “escenas cinemáticas”. En este sentido, difícilmente os dejará indiferentes.

Desafortunadamente, no puedo decir lo mismo de la jugabilidad. En esencia, estamos ante un plataformas de acción con importantes dosis de exploración. Los primeros minutos tendremos que arreglárnoslas sin ningún tipo de arma, pero enseguida nos haremos con una escopeta y AuSable mostrará su auténtico rostro.

Para todos aquellos que estén acostumbrados a experiencias más exigentes como La Mulana, Cave Story o An Untitled Story, AuSable será excesivamente simplón. Y los que busquen un juego de acción frenética al estilo de Iji, se llevarán una ligera decepción.

Eso no quita, sin embargo, que resulte divertido. Una parte importante de la jugabilidad en el género de la acción –aunque parezca paradójico– es el impacto del entramado técnico. Y eso AuSable lo maneja de perlas. Pero la parquedad en el número de enemigos y en las posibles formas de aniquilarlos (sólo hay dos armas), le pasa factura. A eso hay que sumarle además, que una cabezonería (no puedo entenderla de otra forma) del autor, le ha llevado a desactivar por defecto la retícula de apuntado: AuSable se controla con el binomio WASD+ratón, pero, según Ammon26, para reflejar la torpeza de la protagonista con las armas, la mirilla está desactivada. Un detalle creativo que entorpece muchísimo la jugabilidad (afortunadamente puede solventarse pulsando “retroceso”, la tecla de borrar de toda la vida).

Así que a pesar de todo lo que he dicho, no puedo dejar de recomendarlo. Tiene errores importantes, y un tufillo pueril inconfundible, pero transmite una sensación de desasosiego genuina. Y encima entretiene, mostrando todo un imaginario de monstruosidades morbosas en el monitor. Si sois amantes de los juegos de terror, y echáis en falta los plataformas de acción de antaño, no dejéis pasar la oportunidad de probarlo. Si su “argumento” merece la pena… ya se verá.

Valoración final: 6’5

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