The Spirit Engine 2

Los motivos por los que la gente se siente atraída hacia el desarrollo independiente son diversos. En mi caso, hay uno que destaca por encima de los demás: el titánico esfuerzo de los creadores. Cuando me siento frente al ordenador y por la pantalla desfila el talento de algún “indi-dev”, no puedo dejar de sentir respeto. No todo el mundo tiene la paciencia de enfrentarse a lo que supone crear un videojuego desde cero. Sobre todo a sabiendas de que el resultado será ignorado o ridiculizado por una gran mayoría.

Por supuesto, no solo es cuestión de talento aislado. Hace falta algo más que buenas ideas y mejores intenciones; es necesario coordinar con soltura código de programación, entramado técnico y un hipotético guión. Que todo eso se una para dar como resultado un gran juego es motivo de alegría, y más cuando el autor decide regalar su creación. Otras veces, sin embargo, el desarrollador piensa que el trabajo bien merece una compensación… cuando esto ocurre, las posibilidades de éxito disminuyen drásticamente. Entran en juego factores más sutiles, y por qué no decirlo, más crueles.

The Spirit Engine 2 (TSE2), obra de Mark Pay, es un triste capítulo en la historia del mercado de los videojuegos independientes. Allá por junio de 2008, tras el relativo éxito de la primera entrega y un periodo de gestación considerable, saltó a la palestra de la actualidad independiente con el humilde precio de 18 dólares, que más tarde disminuirían a 10. Y más tarde, a cero. Una alarmante falta de promoción, unida a los prejuicios que su estilo de juego despierta, impidieron que esta pequeña joya recibiera la compensación que sin duda, bien merece. Así pues, hoy por hoy es completamente gratuito bajárselo. Una decisión de su desarrollador que nos brinda la oportunidad de disfrutar de uno de los RPGS más ambiciosos y originales del panorama independiente (y a mi juicio, del estancado JRPG comercial, del que obtiene muchas de sus características).

TSE2 nos abre una ventana a Medea, un mundo en aparente ebullición industrial, gobernado por los misteriosos Rakari. Lereftain, una de las naciones más prósperas y pacíficas del planeta, está a punto de caer presa de un maquiavélico conflicto, orquestado por organizaciones ocultas en las sombras del anonimato.

Ajenos a la incómoda tensión de los asuntos gubernamentales, los ciudadanos se sienten felices bajo la atenta supervisión de los Rakari, una raza milenaria con poderes mentales y sorprendentes conocimientos científicos. Aunque las intervenciones de los Rakari suelen ser sutiles, una minoría parlamentaria de Lereftain se muestra suspicaz frente a su incontestable dominio. Algunos asuntos turbios no parecen encajar en el idílico paisaje de Medea: asesinatos precisos y similares de individuos sin conexión obvia, rumores de inacción por parte de los Rakari frente a sectas radicales, y entre los mandos militares, preocupación porque las antiguas guerras florecen sin que las altas esferas del gobierno tomen cartas en el asunto.

Esta calma forzada será el escenario de nuestro viaje, en el que encarnaremos a tres héroes envueltos en circunstancias que les superan de modos inimaginables. Es aquí donde TSE2 muestra una de sus mejores bazas: los protagonistas de la aventura son variables, o lo que es lo mismo, podremos modificar nuestro trío de héroes entre una interesante selección de aspirantes. Nueve personajes divididos en tres grupos excluyentes estarán a nuestra disposición al comenzar una partida nueva. Esto da lugar a una cantidad nada desdeñable de combinaciones (27, si mis paupérrimas matemáticas no me fallan).

Esto, que a priori puede hacernos concluir que la profundidad de los personajes se verá mermada, se descubre como una de las características más sorprendentes del juego. Cada uno de los 9 potenciales protagonistas tiene un trasfondo y carácter propios, que no solo se desarrolla extensamente en la partida, sino que varía en función de los compañeros con los que viaja. El trabajo en este sentido es, a falta de una palabra mejor, brillante. Y no se trata únicamente de sus obvios valores rejugables, sino del esmero con el que han sido diseñados. Es apasionante ver cómo interactúan con sus compañeros, cómo discuten las decisiones tomadas, o su forma de entender el conflicto en Lereftain. Se agradece también que se distancien de todos los tópicos y lugares comunes; el grupo que formemos distará mucho de ser un trío típico y tópico de salvadores de la humanidad: son supervivientes que por circunstancias del destino, se ven obligados a cambiar el curso de la historia.

Así pues, nos encontraremos, entre muchos otros, con Charlotte, una atractiva mujer que viaja sin rumbo de taberna en taberna, sin preocuparse del dinero; o Enshadu, un monje que se niega a quitarse una máscara que le oculta el rostro, cuya mirada sombría contrasta con su afabilidad; o Denever, un soldado retirado que difícilmente se adapta a la revolución científica que vive su nación. Los matices de su personalidad se irán perfilando a raíz de los acontecimientos, y aunque muchos compartan líneas de diálogo debido a su proximidad de carácter (es habitual que los más cínicos tengan las mismas opiniones sobre ciertos aspectos críticos del viaje y viceversa), los vínculos establecidos entre ellos dependerán en gran medida de sus características únicas. Kaltos e Ionae, por ejemplo, son individuos fríos e interesados que darán prioridad a sus intereses por encima de los ajenos, sin embargo, el primero lo hará porque su pasado le atormenta y la segunda porque es incapaz de sobreponerse a su fragilidad emocional.

Los abundantes diálogos que ilustran la historia dotan de una personalidad increíble tanto a los personajes como a Medea, el misterioso mundo que recorremos. Si bien es cierto que hacia el final, las tramas propias de cada personaje se resuelven un tanto abruptamente, los muchos detalles que enriquecen sus respectivos caracteres compensan esta deficiencia. Desafortunadamente para aquellos que no se lleven bien con el inglés, TSE2 sólo está disponible en el idioma de su graciosa majestad británica. 

Es muy probable que leyendo este pequeño resumen del argumento os hagáis ciertas ideas de los derroteros que puede tomar. Pues bien, os invito a que le deis la oportunidad de que os sorprenda. Estoy seguro de que no os decepcionará: al igual que los propios personajes, Medea y Lereftain se alejan de todos los tópicos posibles. Las fronteras entre villanos y héroes se desdibujan gracias a un soberbio guión, que se limita a exponer unos hechos terribles pero cuya justificación siempre se muestra comprensible.

Al principio he comentado que TSE2 es un RPG con claras influencias del rol japonés. Para no marear mucho la perdiz, lo dejaremos en que se trata de un juego de rol con combates por turnos activos (un TBA, vaya; siglas que cualquier amante de Final Fantasy reconocerá). Tanto por el planteamiento jugable como por el desarrollo general, es fácil identificarlo con las grandes glorias del JRPG. Sin embargo, las similitudes terminan ahí: el contexto y los personajes poco le deben al estilo oriental.

El aspecto más polémico, sin embargo, viene de mano de la exploración. TSE2 es un RPG de scroll horizontal. Moveremos al grupo por escenarios bidimensionales, tan solo de izquierda a derecha. Cada capítulo de la historia nos da acceso a un mapa general desde el que podremos acceder a zonas particulares –pueblos, mazmorras, etc– en las que llevar a cabo los objetivos pertinentes. Esto deja muy poco espacio para la exploración, que a pesar de estar presente, es casi anecdótica.

A pesar de las limitaciones de este sistema, Mark Pay se ha esforzado por ofrecer diferentes posibilidades, y a mi juicio, en ningún momento le pasa factura la linealidad. Es, sencillamente, un modo distinto de orientar el género.

El peso del entramado jugable se encuentra, pues, en el elaborado sistema de batalla, que hará sudar al más pintado de los jugones. Y es que a pesar de la aparente simplicidad de sus batallas, no es en absoluto sencillo adecuarse a sus exigencias. Aquí y allá no s toparemos con elementos extraños que no son habituales en el rol videojueguil.

Cada uno de los potenciales protagonistas tiene una especialidad –guerrero, tirador o monje–. Los árboles de habilidades, que nos permiten llevar a cabo acciones en la batalla, son completamente personalizables. Una vez ha avanzado la historia y cada personaje tiene a su disposición todas sus aptitudes, podremos aumentarlas a voluntad –y gracias a un ocurrente sistema de puntos de experiencia, disminuirla si no satisface nuestras expectativas–.

La curva de dificultad es sensacional. Adaptarse a la propuesta de TSE2 es uno de sus mayores alicientes, a pesar de que al principio puede resultar terriblemente confuso. Prácticamente cada batalla requiere una estrategia diferente, y debido al equilibrado cálculo de daños, un método que en el pasado se demostró infalible será inservible contra un grupo de enemigos distinto. Cada nuevo capítulo traerá consigo nuevas batallas con elementos inesperados: resistencias al daño aparentemente infranqueables, barras de vida que se regeneran solas, niebla que impide disparar a los tiradores, cuevas que incapacitan los ataques aéreos, jefes finales con pautas de ataque desconcertantes… si uno de los motivos por los que no juegas a los RPGs es su monotonía, en TSE2 no la encontrarás.

No puedo hacer otra cosa más que quitarme el sombrero ante el espectacular resultado de un sistema de batalla tan pulido. Detalles como la comentada variedad de los combates, el estado de ánimo de nuestros héroes (que repercutirá directamente en sus habilidades), las ocurrentes combinaciones de enemigos y el paulatino criterio de exigencia al jugador, me hacen asegurar que ofrece uno de los sistemas de batalla más inspirados de los últimos años. Quizá algunos me tachen de exagerado, pero creo que muchos desarrolladores comerciales podrían aprender unas cuantas cosas de lo que propone TSE2 en materia de acción rolera.

Por supuesto, no se trata de una jugabilidad perfecta. Si algo se le puede achacar a este despliegue de imaginación es el desconcierto generalizado que produce en sus primeros minutos. TSE2 no es un juego intuitivo: requiere dedicación, no tanto porque sea difícil sino porque carece de una interfaz amigable. Es muy probable que el periodo de aclimatación sea más largo que el de otros juegos similares –y desafortunadamente, espantará a mucha gente–. Si lográis pasar ese punto de inflexión, os atrapará sin remedio.

De la misma forma que un aspecto técnico discreto no tiene por qué arruinar una experiencia de juego sobresaliente, un diseño y sonido inspirados pueden convertir en épico lo que ya resultaba notable. TSE2 está a años luz de la mayoría de juegos independientes en lo que a técnica se refiere. Aunque artísticamente sea clásico hasta las trancas, cada píxel que da vida a Lereftain y sus ciudadanos desprende vida propia. Tanto los escenarios como los enemigos son especialmente llamativos; pasad un ratito observando los incontables sucesos que pueblan las zonas residenciales, o la imaginación de las aberraciones que nos saldrán al paso en los combates… la cantidad de detalles gráficos que podemos pasar por alto es increíble.

Quizá por eso su mayor defecto sea la falta de coherencia de algunos escenarios. A pesar de que todo se muestra con centenares de sutilezas pixeladas, en más de una ocasión pone en pantalla paisajes que no terminan de casar con sus respectivos habitantes. A veces hay tal acumulación de objetos y personas que aparenta artificialidad. 

A mi modo de ver, lo que logra llevar a cotas de genialidad todo lo que rodea al aspecto técnico es la espectacular banda sonora que Josh Whelchel compuso expresamente para el juego: 101 temas, de una calidad técnica y artística difícilmente cuestionable. Varias melodías para los combates, canciones propias para cada zona de Lereftain, temas dramáticos para los momentos argumentalmente álgidos… en toda mi experiencia con los videojuegos independientes nunca había visto algo semejante. Soberbio, en ocasiones incluso magistral. Si tenéis oportunidad y ganas, pasaos por su página web para escuchar algunas de sus composiciones.

TSE2 ofrece 30 horas de RPG de calidad. Una aventura épica, rejugable, con valores de producción dignos de una creación comercial, que a pesar de todo, no ha tenido apenas repercusión. Soy consciente de que posee ciertos aspectos cuestionables, pero a mi modo de ver, desaparecen en cuanto el jugador se familiariza con ellos. De hecho, a la larga juegan a su favor. No te dejes llevar por los prejuicios; TSE2 es una aventura rolera sensacional. Y desafortunadamente, gratuita.